Star Wars, Kenner, Lili Ledy y los Reyes Magos


por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Era la Navidad de 1977 y no había mejor regalo que recibir un pedazo de cartón. Parecía broma, incluso en esas fechas se hablaba de una estafa, sin embargo el pedazo de cartón debajo del árbol no era un simple pedazo de cartón, sino una promesa que provenía de una galaxia muy, muy lejana.

La estrategia creada por Kenner, una compañía de jabón convertida en un emporio juguetero después de su venta a P&G, era curiosa. Ocho meses antes de la Navidad de 1977, 20th Century Fox y Lucasfilms LTD habían llegado a Kenner con una propuesta, un guión y una serie de fotografías en blanco y negro. Después de haber sido rechazado por Mattel y Mego Corporation, el equipo de mercadotecnia de Star Wars se había reunido con la juguetera de la calle Kenner en Cincinnati a cuatro semanas del lanzamiento del filme; sus responsables veían una gran oportunidad de crecimiento y el presidente de Kenner, Bernard Loomis también lo notó. 

Se ideo un plan de ventas, saldrían un par de juegos de mesas, rompecabezas y una figura de acción para la primavera de 1978, competirían en los estantes con otras de las licencias de la compañía como The Six Million Dollar Man y su popular Easy-Bake Oven (primo lejano del micro hornito que conocemos). El éxito de la película tomó por sorpresa a todos, excepto al equipo de ventas de Kenner, que después de una proyección privada del filme comenzó a trabajar en el proyecto Star Wars. ¿Qué tan rápido podría estar lista una línea completa de figuras de acción de la película que estaba rompiendo todos los récords en las taquillas en el verano de 1977? La respuesta ideal sería la Navidad de ese año, el pronóstico más apegado a la realidad indicaba que eran necesarios al menos doce meses para comenzar a vender; entonces una idea surgió.


"Había que sacar algo para la Navidad de 1977 o era la muerte... no había suficiente tiempo para lograrlo. Estábamos en una reunión y dije ¿Y si vendemos el derecho para comprar el producto cuando salga?" decía Ed Schifman, ex director de diseño de Kenner Toys en el documental Plastic Galaxy: La historia de los Juguetes de Star Wars de Brian Stillman. En las tiendas se vendería un certificado de venta asegurada, se enviaba un cupón con la dirección donde se recibirían los juguetes y un set con diez figuras llegaría a las puertas del lugar entre Febrero y Junio. El resultado no fue del todo un éxito, sin embargo lo que vendría después impulsaría a toda una generación de consumidores.

Luke Skywalker, Darth Vader, Han Solo, Chewbacca, La Princesa Leia, Ben Kenobi, R2D2y C3PO fueron el inicio de un imperio para Kenner que duraría una década. Aunque en México, la historia era completamente diferente.

Una luminosa marquesina en el cine Hollywood, al norte de la Ciudad de México, anunciaba el estreno de La Guerra de las Galaxias. A diferencia del territorio norteamericano, donde la cinta protagonizada por Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford había estrenado en Mayo, la película llegaría a las enormes salas de cine de la capital mexicana hasta Diciembre (con una atípica presentación durante la 8va Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional también en el último semestre del año). El escenario era completamente diferente al que uno pudo encontrar el pasado 17 de Diciembre cuando Star Wars: El Despertar de la Fuerza fue presentada en los cines de todo el mundo; no había personas disfrazadas, no había vasos y botes de palomitas agotándose, no había sables de luz iluminándose a la mitad de la sala oscura. La llegada de la fuerza a México no fue discreta pero tampoco fue lo suficientemente espectacular como la ocasión lo ameritaba.

Comenzaba el año de 1978 y México era regido por el gobierno de José López Portillo, la inflación, devaluación y fuga de capitales de 1976 aún jugaban en contra de la economía del país y las políticas proteccionistas comerciales habían evitado que Kenner pudiera comercializar sus productos en nuestro país, el cuento iniciado un año atrás en Ohio se repetía en México y una empresa, la más conocida en el mercado había firmado y comprado la licencia de La Guerra de las Galaxias, aunque su artículo más vendido no dejara de llorar, los ejecutivos de Lili Ledy habían tomado una de las franquicias en ciernes más exitosas de la década.

Imagen del catálogo de Lili Ledy en Diciembre de 1978 anunciando la serie "La Guerra de las Galaxias" con Han Solo, Luke Skywalker, Princesa Leia, Darth Vader y "Ar-Tu-Ri-To.
El 6 de Enero de 1979, decenas de familias en México recibieron a los Reyes Magos en sus hogares y con ellos a los primeros juguetes de Star Wars en el país: figuras de 30cms con cajas exclusivas. Han Solo, Luke Skywalker, Princesa Leia, Darth Vader, El Hombre de las Dunas, un jawa y Ar-Tu-Ri-To (Así que si hay una explicación del por que nuestros padres le dicen Arturito a R2D2) se vendían en tiendas departamentales y jugueterias del país en el mismo estante que El Hombre Elástico (Stretch Armstrong). "¿Quién está pensando en ti? Lili Ledy" cantaban todos los comerciales para TV de la marca, parecía que eso era cierto y la colección de La Guerra de las Galaxias era prueba de ello.

La siguiente película de la recién formada trilogía, El Imperio Contraataca llegó a las pantallas grandes mexicanas el 25 de Diciembre de 1980 justo cuando cientos de figuras y naves Lili Ledy eran comprados y obsequiados. El siguiente gran movimiento de la compañía mexicana fue en Diciembre de 1983 acompañando al estreno en cines de El Regreso del Jedi, la que prometía ser la última entrega de la saga de La Guerra de las Galaxias.


Adquiriendo la licencia para reproducir cincuenta figuras de la colección de más de 90 creada por Kenner para Return of the Jedi, Lili Ledy hizo una agresiva campaña con sus nuevos juguetes de Star Wars, los cuáles no duraban mucho en el mercado, especialmente en la época navideña. Los juguetes se agotaban y aunque no lo pareciera, la suerte de Lili Ledy también lo hacía. En Enero de 1985 la compañía cerró definitivamente por razones económicas, ese mes fue el último en el que los Reyes Magos pudieron dejar en los zapatos de niños confiados una figura de La Guerra de las Galaxias. Kenner no tuvo mejores resultados, después de una década de envidia, la compañía fue comprada por Tonka en 1987 y posteriormente adquirida en paquete por Hasbro a principios de los noventa.

El mercado de juguetes de Star Wars se había vuelvo un negocio en esas épocas, se vendieron todas las figuras restantes en las tiendas, cada articulo comercializado se volvió el objeto de codicia de varios coleccionistas e incluso prototipos y diseños fueron vendidos al mejor postor. La fiebre por Star Wars había llegado lejos, aún más lejos que cuando sus primeros juguetes fueron lanzados; todos habían crecido.

A mitades de los noventa Hasbro relanzó la marca, vendió figuras clásicas, naves avanzadas y sables de luz, había nuevos objetos en las calles y entonces, George Lucas anunció una nueva trilogía. El resto, es historia.

Es 5 de Enero de 2016 en una juguetería del centro de la capital, los pequeños pasillos se llenan de personas que agarran, sueltan, compran, envuelven y se llevan objetos. Frente a uno de los anaqueles más grandes de la sucursal se encuentra un pequeño niño jugando con una mascara y un largo tubo de color verde, es el espacio de Star Wars en la tienda, lleno de mascaras de Chewbacca, naves de un tal Poe Dameron y espadas de tres puntas de un atormentado personaje con casco. Han pasado casi cuarenta años desde que las primeras figuras de Star Wars llegaron a las tiendas y el efecto que se produce sigue siendo el mismo. Seguramente el 6 de Enero, muchos se levantaran con nuevos juguetes en su poder, figuras, naves, sables, incluso peluches o juguetes con cabezas saltarinas, es Star Wars que llegó una Navidad en los setenta y sigue apareciendo año con año en las fiestas. Contrario a lo que sucede en la película, aquí no ha habido un despertar, Star Wars siempre ha estado presente ¿lo han sentido?.

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