Crítica - Annabelle


Annabelle
Dir. John R. Leonetti

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

A la muñeca Annabelle, le tomó solo diez  minutos, convertirse en uno de los personajes más memorables de la cinematografía americana del año pasado. Con El Conjuro (The Conjuring, 2013), las películas de terror regresaron a la elegancia y sobriedad que caracterizaba al género en cintas como El Exorcista (The Exorcist, 1973) o La Profecía (The Omen, 1976), desafortunadamente en Annabelle (2014), el tono que el realizador James Wan había impreso en el filme protagonizado por Patrick Wilson y Vera Farmiga se vulgariza, convirtiendo a este prometedor spin-off en una bien lograda película de brincos y sustos fáciles.

Mia (Annabelle Wallis) y John (Ward Horton) son un recién formado matrimonio que está a punto de tener un hijo. Sin embargo, su felicidad se acaba cuando sus vecinos son asesinados y un par de extremistas religiosos invaden su casa y atacan a la próxima madre. A pesar que el atraco no pasó a mayores, unas serie de eventos sobrenaturales comenzarían a sucederle a la pareja y puede que Annabelle, una pequeña muñeca, pueda ser la responsable de ellos.

Dirigida por John R. Leonetti, encargado de la fotografía en El Conjuro y director de El Efecto Mariposa 2 (The Butterfly Efect 2, 2006), Annabelle tiene una estilizada estructura que, siguiendo los pasos de su antecesora, bien puede emular a otros trabajos como El Bebé de Rosemary (Rosemary's Baby, 1968) de Roman Polanski, pero que con su débil argumento y el exagerado uso del sonido, no puede evitar caer ante los clichés del género, cosa que no le quita que sea completamente disfrutable.

Sin rayar en el modelo de Chucky el Muñeco Diábolico, el guión de Gary Dauberman avanza lentamente iniciando con una interesante trama que incluye una secta satánica el nivel de la familia de Charles Manson o el eterno dilema de una familia cuya normalidad se rompe gracias a un ente externo, y poco a poco pierde su potencia. La historia de la muñeca Annabelle, que los Warren relatan en su página web, se contradice y llena de lugares comunes en su paso por el cine.

Con un buen diseño de arte, las correctas actuaciones de Annabelle Wallis y Ward Horton (Quizá lo vieron como extra en El Lobo de Wall Street de Martin Scorsese, quizá no) y un trabajo sobresaliente en el sonido, que aunque por momentos sofoca la acción también es quien principalmente la crea, Annabelle ofrece una interesante lectura sobre su personaje principal. Puede que una muñeca inerte no sea lo que nos asuste - de hecho, la verdadera Annabelle no era más que una pelirroja muñeca de trapo Reggady Ann -, sino todo lo que no conocemos sobre ella y lo que puede llegar a hacer. La película exprime minimamente su poder, incluso se le podría llamar encanto, y nos deja con ganas de más.

En espera del estreno de El Conjuro 2, que llegará un año después de lo previsto pero con el regreso de Wan en la dirección, Annabelle es una buena opción para cualquiera que quiera espantarse tres o cuatro veces en una sala oscura. Si la película lo provoca, lo demás es lo de menos; recordando un dialogo de la película, nos gusta la muñeca.

**+

Annabelle
Estados Unidos, 2014
Dir. John R. Leonetti
con Annabelle Wallis, Ward Horton, Alfre Woodard, Eric Landin
Duración: 98 minutos
Distribuye: Warner Bros. Pictures México

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