Crítica - Un Holograma para el Rey


A Hologram for the King
Dir. Tom Tykwer

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Hay pocas cosas que suceden gratuitamente en la industria el cine y que un libro llegue a las pantallas grandes no es una de ellas. Al comprar los derechos de un bestseller o de una obra relevante, los estudios ya tienen entre sus manos algo con un éxito probado y sólo les queda reunir el equipo ideal para llevar la aprobación del material escrito a las taquillas de los cines; precisamente ese es el caso de Un Holograma para el Rey (A Hologram for the King, 2016), una peculiar cinta con espíritu independiente, basada en la novela homónima escrita por Dave Eggers, que adquiere su principal fortaleza cuando en el celuloide es tratada con el tacto de un contenido Tom Tykwer y el siempre funcional Tom Hanks.

Alan Clay (Hanks) es un hombre destruido. La vida ideal que el vendedor nato tenía se había esfumado de la noche a la mañana, había perdido su casa gracias a la crisis económica, su esposa se había separado de él, había conseguido un trabajo mediocre dentro de una empresa de comunicaciones y su hija, ante la incapacidad de su padre para pagar la colegiatura de su universidad, había abandonado la escuela y comenzado a trabajar como mesera. Con todo ese peso sobre su espalda, Clay viaja a Arabia Saudita para venderle un avanzado sistema de hologramas al Rey, sin embargo su misión no será nada sencilla, pues antes de la visita del líder tendrá que establecerse en un país que no conoce con las pocas comodidades que se le han dado a su equipo a la mitad del desierto.

No hace falta pensar mucho para poder imaginar el seguro desenlace que tendrá el filme, pero tampoco es necesario preocuparse por ello, ya que una vez que el espectador entra completamente en la historia de Clay, la película se convierte en un viaje donde no pesa tanto el punto final. Aunque tiene un planteamiento que se ha repetido en innumerables ocasiones, el obvio choque de culturas, la trama propuesta por Eggers, también guionista de Away we Go y Where the Wild Things Are, permite explorar más allá de ello y adquirir cierto encanto al contar la historia de alguien que parece estar en un punto bajo de su vida sin recurrir al drama excesivo. De hecho, conforme el trabajo fílmico se va acercando hacia su final, lo presentado en pantalla se siente como una feel good movie a la que poco le hace falta para explotar.

La dirección de Tom Tykwer, alejado de su vertiginoso trabajo en Corre Lola Corre y convertido en un acomodado realizador con tendencia hacia lo convencional, funciona para sorpresa de quienes hayan visto sus trabajos anteriores. Junto al director de fotografía Frank Griebe, el hombre en la silla de director desarrolla escenas puntuales y pocas veces se da tiempo de juzgar lo que presenta, un mundo idealizado por un lado y uno en constante movimiento por otro. Claro que Tykwer no puede olvidar sus viejas mañas y a lo largo del filme recurre a su arriesgada técnica cinematográfica e inserta en flashbacks vistazos al pasado del personaje principal que bien pudieron quedar definidos de una forma más convencional,  acompaña los viajes, decisiones y pesadillas de sus personajes con Chicago, Talking Heads y Vivaldi sonorizando el ambiente y añade una franca representación de un ataque de pánico pocas veces lograda en la pantalla grande. No se puede controlar a un director como Tom Tykwer, pero afortunadamente A Hologram for the King resulta ser un trabajo más mesurado y correcto que el ofrecido en ese desastre narrativo pero atractivo trabajo de estilo llamado Cloud Atlas.

Sin relación al monarca del título, Tom Hanks es el auténtico rey del filme. Afable y eficaz, Hanks resulta ser una figura impresionantemente correcta para encarnar al personaje principal del filme, pues bien representa al americano promedio que queda fuera de lugar en un entorno alejado al american way of life pero sin duda alguna puede lograr su increíble cometido, sin dejar de parecer verosímil. El carisma y encanto propio de Hanks soportan al filme aún en sus momentos menos logrados y no oculta a otros elementos del reparto, especialmente a Alexander Black, quien interpreta a un personaje apegado a cualquier estereotipo posible y que funciona como el conductor, en todos los sentidos de la palabra y comic relief de la historia.

Ya decíamos que a veces no es necesario saber a donde se va a llegar, por más evidente que esto pueda parecer, y lo más recomendable es ver lo que pasa en la espera, con el más reciente trabajo de Tom Hanks y Tom Tykwer eso se puede comprobar, pues Un Holograma para el Rey es una película que se deja ver y disfrutar.

***

A Hologram for the King
Alemania, 2016
Dir. Tom Tykwer
con Tom Hanks, Alexander Black, Sarita Choudhury, Sidse Babett Knudsen
Duración: 98 minutos
Distribuye: Cinépolis Distribución

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