Nos está aplastando una tragedia; Jorge Michel Grau habla sobre 7:19


El 19 de Septiembre de 1985, un temblor de 8.1 grados en la escala de Richter azotó la Ciudad de México, siendo el movimiento telúrico más significativo y mortífero de la historia del país. Treinta y un años después, el reconocido director Jorge Michel Grau estrenará en los cines 7:19 La Hora del Temblor, donde a lo largo de 94 minutos cuenta la historia de un velador y un político que quedan atrapados en las entrañas de uno de los edificios destruidos aquella mañana de Septiembre.

Durante la campaña promocional del filme, que cuenta con el respaldo de Cinépolis Distribución, Grau participó en la primera proyección semestral del Festival KINOKI de la Universidad Iberoamericana, donde se dió tiempo de hablar con los estudiantes del proceso de rodaje, sus intenciones narrativas y la importancia que un filme como 7:19 tiene en el contexto social actual del país.

"Yo escribí este guión al principio como un cortometraje, me invitaron a un proyecto que se llamaba "Fronteras" y quería hablar de la frontera entre la vida y la muerte, entonces utilicé el terremoto como contexto para contar una historia sobre dos tipos que están a un paso de la muerte y cómo conviven. Después se fue desarrollando, decidimos hacer un largo y ahí fuimos encontrando este armado, estas posibilidades que nos daba el contexto, pero si había una intención de contar una historia por arriba del terremoto, o sea no era una película del terremoto sino una película de dos personajes y todas sus circunstancias", comienza a relatar Grau sobre el guión que trabajó junto al escritor Alberto Chimal; "Lo que íbamos construyendo y a lo que yo me quería acercar era a estos tres grandes pasos cuando estás muy cerca de la muerte, de la muerte injusta; primero estas muy angustiado con mucho miedo y luego tienes este gran rencor, como este enojo de ¿por qué me está sucediendo esto a mi? y al final, la resignación. Fuimos construyendo ciertas situaciones que nos reflejaban eso, pero también con el contexto social, este reclamo social entre clases que hay. Queríamos tocar esos momentos emotivos de cada personaje, pero también es el matiz o la profundidad de cada uno, porque si no haces ese camino donde ellos tienen esa capacidad de decidir, reclamar o confesar ciertos secretos tus personajes son muy planos", detalló.

Contando como punto de inicio la mañana en un edificio gubernamental, Grau ubicó como sus dos personajes principales a Martín, el velador del edificio, interpretado por Héctor Bonilla y al Licenciado Fernando Pellicer, responsable del edificio, desde sus cimientos hasta su organización diaria, en piel de Demián Bichir. Sobre el choque de clases, el director mencionó: "Mi papá es arquitecto y el participó en la reconstrucción de los edificios dañados, entonces ellos iban, calculaban si el edificio estaba muy muy dañado y decidían si demolerlo o renovarlo, entonces él llegaba y me contaba unas historias que los edificios estaban construidos con materiales de tercera, varillas despuntadas para sostener doce pisos, eran una trampa y de ahí esa inquietud. Digamos el comentario social es ese".

Grau y su equipo monitoreando a distancia el rodaje. |  Foto: Cinetc...
Claro que el filme, no se basa enteramente en la lucha por sobrevivir ni en la corrupción que involucró el derrumbe de cientos de edificios; "El primer argumento lo escribí muy rápido y tenía la intención de ver a estas dos personas que están a punto de morir, ¿qué pasa con ellos?. Después fuimos tejiendo estas pequeñas intrigas y todo. Nunca sufrí con el guión, como había unos límites muy bien marcados, tanto geográficamente como de lo que queríamos decir, era fácil recomponer ciertas cosas, de pronto eran muy literarias, que se estaba yendo hacia el universo de Alberto y después teníamos que replantear. Después hicimos el análisis de texto con Héctor y Demián, tome todas esas notas y las volví a aplicar al guión, pero en realidad no fue un guión que sufriera, sufrí más con otros si te soy sincero", agregó el director.

Además del trabajo de su padre, Grau, director de Somos lo que Hay, tiene una cierta conexión con el tipo de historia que cuenta en 7:19; "Yo soy claustrofóbico en la vida real, no me subo a los elevadores, no me subo al metro, no me subo al metrobús ni nada de eso; entonces este tipo de películas o este tipo de guiones que escribo son como catárticos o hacer ese ejercicio y me gustan mucho las películas donde el público tiene que estar viendo y prestar atención a lo que sucede, no nada más un mero entretenimiento. Entonces esta idea de tener a dos personajes que llevaran toda la película me gusta".

7:19 La Hora del Temblor, que también cuenta con la participación de Carmen Beato, Octavio Michel y Noé Hernández, no sólo fue un reto narrativo para el director, también fue una demostración de habilidades técnicas por parte de Grau y su fotógrafo Juan Pablo Ramírez, quienes llenan la acción de un impresionante plano secuencia inicial para después enterrar al espectador junto a los personajes en un espacio limitado: "Fue un trabajo muy intenso de mesa porque el reto era no romper la pared, no hacer este truco que hace Sepultado o la película de Oliver Stone (World Trade Center) que rompe la pared y entonces pone la cámara detrás del actor. Aquí la regla era, todos los espectadores tenemos que estar enterrados junto con ellos, entonces no podemos quitar una pared y poner la cámara para que se vea el overshooting, era todo contarlo desde el centro".

Grau, Ramírez y Héctor Bonilla en el set de 7:19 | Foto: Cinetc...
"Hicimos el set, era una cápsula, completamente sellada que los únicos accesos eran por abajo, entonces quitábamos trampillas y por ahí metíamos la cámara y la cámara se manejaba remotamente; por eso los planos son tan fijos, porque posicionábamos la cámara, todo mundo se salía y nada más estaba ahí el boom ahí escondido. No había interacción del crew con ellos y un poco la intención era que los actores se sintieran encerrados y pudieran llegar a un nivel de interpretación distinto, pero también no traicionar al público, no romper el espacio. Lo difícil fue construir la geografía, porque de pronto, teníamos que mantener a los personajes en eje y no confundir al público", explica el director, quién también juega con los formatos para ilustrar visual y metafóricamente la experiencia de los hombres sepultados entre los escombros: "El primer formato es 1:1, que es cuando se descubre enterrado, entonces lo que nosotros estábamos haciendo era simular el iris del ojo; cuando tú estás en la oscuridad total no ves nada y poco a poco el ojo se va como acostumbrando a esa oscuridad y ya puedes ver. El segundo elemento era un elemento narrativo, que es cuando él va descubriendo... elementos que después se van desarrollando en la película y abren la pantalla, de hecho hay un truco que es cuando llegamos otra vez a 1.85, el aspecto más abierto, es un two shot, es el primer two shot de toda la película que es cuando los vemos por primera vez juntos. Era como jugar con esa posibilidad de que se estuvieran muy lejanos pero cuando la pantalla se abre y los podemos ver juntos, entonces era esa sensación de claustrofobia pero también de asignar elementos narrativos con cierta importancia visual para que se sintiera".

Sobre el plano secuencia, que se utiliza en los primeros minutos del filme para presentar a los personajes, ubicarnos en el espacio y explicar el por qué todos están ahí, Grau detalla: "La mayor apuesta de la película es que la cámara es fluida todo el tiempo, así como la vida es fluida hasta que viene un evento como estos. Entonces, a partir de ahí (el temblor) la cámara es fija y no se mueve, está completamente atrapada. Por otro lado, venimos del lugar con más luz y a partir de ahí se llega a la oscuridad y el tercero fue como de destino, la cámara siempre está a punto de salir y algo lo mete. Como que la cámara nunca puede abandonar el espacio y era también con la intención de jugar con eso del destino".

Filmada en cuatro semanas, con sólo dos días para trabajar en exteriores, la secuencia inicial tuvo que ser perfectamente planeada, coreografiada y ejecutada para funcionar. Sobre ello el realizador afirma: "Curiosamente el plano secuencia estaba pensado para que su duración fuera de siete minutos con diecinueve segundos, que es lo que dura hasta antes del efecto especial, viene el derrumbe, todo el recorrido de los efectos especiales hasta el ojo, entonces ya es más largo. Y lo filmamos a las 7:19 de la mañana... Lo repetimos nueve veces. Un día antes hicimos trazo con los extras, son 100 extras. Al día siguiente llegamos todos a las tres de la mañana para maquillar y vestir a todos y empezamos a tirar a las seis, ensayamos de seis a siete y a las 7:19 empezamos. Este, si no me equivoco es el cuarto".

Con el país conmocionado ante la tragedia, Grau evita mostrar un mensaje esperanzador entre las ruinas, fuera de la pantalla, el director no cambia mucho su discurso; "El país es una tragedia, nos está aplastando una tragedia y si la sociedad no vuelve a tejerse y si no hay una coordinación entre la sociedad civil vamos a estar igual, asfixiados", agregó.

Demián Bichir en el set | Foto: Cinetc...
7:19 La Hora del Temblor se estrenará en las salas de cine el 23 de Septiembre.

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