Crítica - La Momia


The Mummy
Dir. Alex Kurtzman

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Según el rito egipcio de la momificación, una persona puede esperar por años para volver mientras su cuerpo se mantiene dentro de su incómodo pero efectivo envoltorio. Para los estudios Universal, la exótica premisa de La Momia, explorada con gracia por Boris Karloff (el maestro del cine de monstruos) en 1932 y retomada en la trilogía de películas lideradas por Brendan Fraser en 1999, 2001 y 2008, es algo que puede esperar por años para volver, manteniéndose fresca a pesar del paso del tiempo. Con esa idea en la cabeza, el estudio, poseedor de la colección de personajes monstruosos más importante del cine, se atreve a lanzar La Momia (The Mummy, 2017), una desafortunada película que batalla con encontrar su rumbo, aunque este sea, al menos en lo comercial, el inicio de un nuevo universo cinematográfico.

Después de ser acorralado por un grupo de insurgentes iraquíes, el soldado y contrabandista de piezas arqueológicas, Nick Morton (Tom Cruise) descubre una antigua tumba egipcia enterrada a gran profundidad en las tierras de lo que antes era Mesopotamia. Sin saber a lo que se enfrentan, Morton y una exploradora británica que viaja con las tropas americanas (Annabelle Wallis), desentierran el sarcófago y lo intentan trasladar para su análisis y estudio. Tras morir en un terrible avionazo en tierras inglesas, Morton revive sólo para encontrarse bajo el control de Ahmanet (Sofia Boutella), la furiosa heredera del Imperio Egipcio convertida en una vengativa figura mortal para la especie humana.

Dirigida por Alex Kurtzman, responsable de los guiones de la nueva trilogía de Star Trek, las primeras dos películas de Transformers y la última instalación de El Sorprendente Hombre Araña, el filme parece iniciar como un gran blockbuster de acción, mostrando a Tom Cruise haciendo lo que sólo Tom Cruise puede hacer: correr de grandes explosiones, huir de las balas como si fueran bolitas de papel, caer sin ayuda de un doble en un avión de gravedad cero. Es indudable pensar que La Momia arranca con una inusitada fuerza, sin embargo, lo más inusitado es la facilidad con la que la película se pierde después de su segmento inicial, llenándose de ideas mal aterrizadas y una dirección que condena su propia fórmula.

A diferencia del clásico de los treinta, dónde el terror era abordado con elegancia o el filme de finales de los noventa, que mezclaba aventura, acción, comedia y efectos especiales (recuerden la escena de la plaga de moscas y aquella en la que una tormenta de arena toma la forma del rostro de la momia del título) con mediana efectividad, The Mummy no encuentra el tono para ejecutar su ridícula trama. Pese a que por momentos se quiere convertir en una historia meramente de aventura, una especie de Indiana Jones con GPS, cuando la acción de cualquier filme de su protagonista y el terror que debería provocar una figura como la figura mencionada en el título, entran en escena, la película cae en ritmo y forma. Kurtzman no logra sacar el agujero a su proyecto y termina por dejarlo caer en una millonaria caída libre.

Quizá lo más extraño de La Momia sea su incapacidad para funcionar a pesar de tener a una figura como Tom Cruise que, hasta esta película, parecía ser aprueba de todo. En un atípico papel que fracasa catastróficamente en entregar a un Cruise aprovechado y dominado, el actor comienza a girar como papalote en una tormenta, dando como resultado una participación sosa. Mención especial merecen sus compañeras en escena, la antipática Annabelle Wallis y una desaprovechada Sofia Boutella, convertida en un personaje tan innecesariamente sensual como nulamente interesante.

El primer intento de Universal Pictures por entregarnos un nuevo universo cinematográfico se da con una película que ni siquiera puede justificar su sola existencia. Con Russell Crowe, como molesto recordatorio de lo que viene, The Mummy es uno de esos casos en los que bien pudimos ahorrarnos el boleto del cine y las facturas de producción.

Bonus: Vale la pena mencionar que es la propia Universal Pictures la que se mete el pie con su gran proyecto fílmico al relanzar en formatos caseros las películas que inspiran su Dark Universe. Aunque estos filmes puedan notarse en nuestra actualidad un poco ingenuos, es innegable que la técnica y la capacidad utilizada en las cintas resulta más valiosa que el motor económico que obliga a la empresa a resucitar a sus monstruos. 

*+

The Mummy
Estados Unidos, 2017
Dir. Alex Kurtzman
con Tom Cruise, Russell Crowe, Annabelle Wallis, Sofia Boutella
Duración: 110 minutos
Distribuye: Universal Pictures México

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