Del Piano Morado a la noche del último Viernes; crítica a los primeros 4 capítulos de la tercera temporada de Glee

19:21


por Eduardo Cortés | @redwardco

Ya  se transmitió “The Purple Piano Project”, el primer capítulo de Glee en su tercera temporada y exclusivamente como pre-estreno en Latinoamérica, pues aún no hay fecha de inicio de transmisiones regulares. Los creadores de la serie tenían un reto muy grande y es que venían de una segunda temporada que entre homenajes, capítulos temáticos y cualquier cantidad de productos de mercadotecnia, convirtieron a la serie en un programa deficiente e irregular que desencantó a muchos de los espectadores que habían ganado con una primera temporada sólida y que bien le habían valido las mejores críticas y premios de la industria del entretenimiento. 

Las expectativas eran altas, pues tanto el cast como el equipo creativo se encargó de anunciar que esta temporada regresaría a la verdadera esencia de Glee, un “back to basics” como ellos lo llamaban, y aunque incrédulos, después de haber visto el episodio sólo podemos decir que el Glee que tanto nos atrapó parece estar de regreso. 

En este primer episodio se nos plantea finalmente y después de tantos rumores, qué personajes se gradúan y cuáles otros se quedan más tiempo en la preparatoria. A Mr Schuester lo vemos aparentemente feliz con su eterna enamorada Emma, al igual que a Rachel con Finn. Mercedes tiene un nuevo galán (después de la soprendente salida de Chord Overstreet del cast) y la relación de Kurt con Blaine parece seguir como en un cuento de hadas. 

Así pues el ciclo escolar da inicio y por ende los ensayos del Glee Club, que ésta vez tiene como objetivo lograr mucho más que el 12avo lugar en las nacionales. Para ello la primera tarea es interpretar números musicales en cada rincón del colegio en el que encuentren pianos púrpura, para así lograr atraer e inspirar a nuevos miembros a unirse al coro que cada vez tiene a menos integrantes en sus filas, pues además de la partida de Sam, Lauren ha decidido abandonar al grupo y Quinn Fabray ha dejado de ser aquella niña linda, convirtiéndose en una completa rebelde con pelo teñido de rosa y hasta cigarro en mano, y por lo tanto el Glee Club no está dentro de sus nuevos planes. 

Lo valioso es que la trama se vuelve a centrar en los personajes, vemos un mayor desarrollo de los mismos, con objetivos claros y trayectos por seguir para alcanzarlos y la comedia que nos hacía soltar varias carcajadas también regresa. Muchos nos preguntábamos qué papel jugaría Sue Sylvester, después de que el coro organizó el funeral de su hermana, y pues debemos decir que contrario a lo que muchos pensaban, Sue sigue siendo la villana y sigue pensando en cómo destruir al glee club, ésta vez gracias a sus aspiraciones políticas. Sí, debemos reconocer que esa parte ya está bastante gastada, aunque sorprendentemente aún aguanta. 

Y por la parte musical no nos decepciona, pues en la temporada anterior, el programa se había convertido en una especie de chart en el que se interpretaban los éxitos del momento, que ni siquiera empataban con la trama y que sólo se cantaban por cantar, descuidando el desarrollo de la trama y el papel que una canción debe jugar en un musical. 

Esta vez nos regalan estupendos montajes musicales y coreográficos que nos dibujan una sonrisa en el rostro y nos vuelven a recordar el porqué nos gusta ver este tipo de programas. En We got the beat, el primer número musical del episodio (un cover de la banda ochentera The Go-Go´s) vemos a los integrantes de New Directions bailando y cantando en el comedor estudiantil, después Kurt y Rachel interpretan una fabulosa versión de Ding dong the witch is dead del musical Wicked, y en el tercer número vemos a Blaine Anderson haciendo su entrada triunfal a Mckinley High School con una divertida interpretación de It’s not unusual (cover de Tom Jones) acompañado coreográficamente de las cheerios. 

Por si no habíamos tenido suficientemente claro que esta temporada será muy a la Broadway, Harmony (interpretada por el tercer lugar del reality spin-off “The Glee Project” Lindsay Pearce) nos regala un fabuloso mash-up de Anything goes (del musical del mismo nombre) con Anything I can do, I do better (del musical Annie get your gun) con una coreografía sobresaliente y que no en vano hacen dudar a Rachel y Kurt sobre su talento, en una exquisita escena. Y para cerrar con broche de oro, los New Directions interpretan You can’t stop the beat (No, no te equivocaste, también es de un musical; Hairspray), muy al estilo de los primeros números que veíamos del coro (Don’t stop Believing, Somebody to love, entre otras) 

Así pues, fue un episodio muy completo que nos dejó con un estupendo sabor de boca, y que deja bastante claro que Glee quiere reivindicarse como lo que alguna vez fue. Buenos números musicales, personajes divertidos y una trama interesante que te deja picado hasta ver el siguiente episodio, y esta vez, su objetivo fue cumplido.

I am Unicorn

Es cierto que “The Purple Piano Project” no fue un excelente inicio de temporada, sin embargo después de venir de una temporada llena de altibajos era difícil retomar el camino y el primer episodio fue un primer paso hacia ello. En este segundo capítulo que lleva por título en inglés “I am unicorn” parece que siguen por el buen camino.

Esta vez vemos las intenciones de Kurt en convertirse en presidente de la comunidad estudiantil y para ello Brittany (que piensa que él es un unicornio) pretende ayudarle con algunas ideas para su campaña. Aunado a ello, las audiciones para “West Side Story” van a comenzar, el musical será dirigido por Beiste, Emma y Artie, pues Mr. Schue quiere enfocarse al 100 por ciento en el entrenamiento del coro, que además ahora tiene un coro rival dentro del mismo instituto, comandado por Shelby Corcoran (el regreso de Idina Menzel) y patrocinado por el padre de la destalentada y caprichosa Sugar Motta, quien fuera rechazada por New Directions en el episodio anterior.

Como bien nos prometieron, la tercera temporada se centraría en el desarrollo de los personajes, abandonando tramas efímeras que sí, eran divertidas, pero eran desechables y no aportaban nada a la narrativa de la serie. En “I am unicorn” vemos que los creadores se están esforzando por cumplir esta promesa, pues además se están retomando las tramas inconclusas que nos dejaron con mal sabor de boca en la primera temporada, como la relación de Shelby y Rachel, o la de la misma Shelby con Quinn y por supuesto la de ésta última con Beth (su pequeña hija adoptada por Shelby). Además, una de las parejas favoritas Kurt y Blaine están comenzando a salir de esa gran burbuja de amor un poco irreal en la que los habíamos visto y esta vez se enfrentan a la difícil situación de competir profesionalmente y los problemas que esto puede desencadenar en su relación.

Lamentablemente el hecho de abordar tantas tramas y tantos personajes, hace que la parte musical (que es parte de la naturaleza de la serie) tenga que hacerse a un lado y así ocurre en este episodio, pues sólo se interpretan 3 números musicales como parte de las audiciones para la obra musical. “Somewhere” interpretado por Rachel y Shelby, una emotiva interpretación cover justamente de “West Side Story”, que nos demuestra una vez más el innegable el talento y voz de esta dupla madre-hija en la ficción. “I am the greatest star” interpretada por Kurt, cover del musical “Funny Girl”, que nos presenta una divertida audición y por último “Something´s coming” (de West Side Story) cantada por Blaine, que es la que para la trama del capítulo resulta más relevante.

No es que los musicales hayan sido malos, sino todo lo contrario, sin embargo se está cargando mucho hacia música de Broadway y quizá lo interesante y exitoso de la serie era la diversidad de rolas y estilos que se presentaban, acopladas a la trama, y en este capítulo no aportan mucho al desarrollo de la misma. A pesar de ello, en general es un buen capítulo que nos deja satisfechos y con la esperanza de que las cosas seguirán mejorando para la serie.

Asian F

Tras la reciente llegada a las pantallas de “American Horror Story”, (de los mismos creadores de Glee) mucho se especuló sobre si Ryan Murphy había descuidado la serie musical para enfocarse en su nuevo juguete y por ende la calidad de ésta (que ya de por sí estaba en duda con la temporada anterior) se encontraba en riesgo. Con Asian F, queda demostrado que no es así, que se pueden hacer bien las cosas cuando se quiere y efectivamente, Glee en su tercera temporada sigue por el buen camino.

Este episodio se centra en el problema al que se enfrenta Mike Chang cuando obtiene una calificación que no es excelente en Química, pero que para oriente significa una muy mala calificación (Asian F, de ahí el título del capítulo) lo que desata la ira de su padre, oponiéndose a que siga en el Glee club y por supuesto a sus aspiraciones como bailarín profesional.

Las audiciones de “West Side Story” (el musical del colegio) están en su punto más crítico pues los directores de la misma (Beiste, Emma y Artie) se encuentran indecisos sobre la protagonista, pues tanto Rachel como Mercedes tienen un gran potencial. Sin embargo las cosas se complican cuando esta última cambia de actitud (apoyada por su nuevo chico) y decide crear una verdadera rivalidad entre ella y Rachel. Por otra parte, Mr. Schuester cree que es hora de conocer a los padres de Emma, aunque por alguna extraña razón, ella se opone.

Muchas tramas son abordadas en el episodio y realmente da gusto que se estén desarrollando personajes, que desde la primera temporada aparecían, pero que muchas veces hasta parecían de adorno (Mike Chang). Así mismo las situaciones que se presentan, nos hacen entender la actitud de algunos personajes (Emma Pillsbury) durante las pasadas temporadas, la pregunta es, por qué tardaron tanto en hacerlo; pero bueno, bien dice el dicho, más vale tarde que nunca.

Musicalmente, el episodio también estuvo basto y muy ad-hoc a cada situación. El primer número “Spotlight” (cover de Jenniffer Hudson) es interpretado por Mercedes de una manera muy adecuada. Después tuvimos “Run the World” (originalmente interpretado por Beyonce) por Brittany, como parte de su estrategia para ganar votos rumbo a su carrera por la presidencia estudiantil. Y sí, aunque se nota la deficiencia vocal de Heather Morris, coreográficamente el número fue espectacular y por supuesto, muy divertido para nosotros como espectadores, es de esos números que tanto extrañábamos.

Siguiendo con el bagaje de musicales de Broadway que nos habían venido entregando, este episodio no fue la excepción y nos presentan “Cool” (de West Side Story) interpretado por Mike Chang en su audición para el musical y “It’s all over” (de Dreamgirls) nuevamente por Mercedes cuando es sentenciada por Mr. Schuester por su actitud, haciendo una excelente comparación con Effie, el personaje de Hudson en Dreamgirls. El quinto número (la competencia entre Rachel y Mercedes por el protagónico) es “Out here on my own”, que vocalmente es grandioso, y es una muestra del indudable el talento de ambas.

El último número es “Fix You” (cover de Coldplay, grupo que hace algún tiempo dijo que jamás prestaría una canción para la serie) interpretado por Schuester y todos los New Directions, convirtiéndose así, en el perfecto remate para un muy buen capítulo en todos los sentidos, y recordándonos cómo se cerraban los capítulos que tanto nos encantaban, con un número emotivo y dejándonos en suspenso sobre las situaciones que vienen para los siguientes episodios, que seguro darán de qué hablar, ojalá que sea para bien como hasta hoy.

Pot' O Gold

Es muy común que cuando un programa televisivo tiene éxito, se comiencen a hacer extensiones del mismo, desde productos de consumo como juguetes y ropa, grupos musicales y hasta spin-offs. El caso de Glee es uno de ellos, pues además de sus múltiples productos en el mercado, la cadena Oxygen decidió hacer un peculiar reality show de canto entre jóvenes. El ganador obtendría un papel de 7 capítulos en la tercera temporada, al final resultó que hubo un empate y el primero de los ganadores, Damian McGinty hace su aparición en este capítulo como Rory.

Rory, es un estudiante irlandés que se encuentra de intercambio en la casa de Brittany, quien además de no entender su acento piensa que es un pequeño duende dispuesto a cumplirle algunos deseos, y como éste se siente atraído por la rubia, decide seguirle el juego. Quinn sigue con su plan de recuperar a Beth, y junto a Puck (quien no está muy de acuerdo) se van metiendo en la vida de Shelby para poder llevar a cabo su estrategia. Por otro lado, el musical corre peligro por la falta de fondos para su producción y Mercedes intenta recultar a mas miembros para el nuevo club comandado por Shelby y al cual recientemente ella se ha unido.

No cabe duda que la llegada de un nuevo miembro al cast, y sobre todo alguien tan fresco y que inspira buena vibra y sobre todo mucho talento como Damian, viene a darle un impulso a la serie, es importante que los escritores sepan guiar la trama de este personaje a lo largo de los 7 capítulos que le restan (o incluso más) y no lo releguen a un personaje de relleno, porque en verdad, tiene mucho pero mucho potencial.

Sobre el resto del capítulo, alegra que realmente siga por la misma línea “in crescendo” y que se estén respetando las tramas iniciadas, generando interés y expectativa en el público, finalmenpe vemos una cita formal entre Santana y Britanny. Sin embargo, es cierto que el personaje de Sue, se ha tornado un poco molesto, y ahora con su supuesta carrera política llega a ser incluso tedioso, ojalá pronto le den un giro que sorprenda.

Musicalmente el capítulo fue un acierto, abriendo con “Bein’ Green“ ( canción que se hizo famosa gracias a la Rana René de Los Muppets en 1969) interpretada por Rory, haciendo gala de sus dotes vocales y su estilo muy peculiar, además de encajar perfectamente en la trama, pues la canta en un momento en el que al chico le es dibícil adaptarse a su nuevo estilo de vida norteamericano. El segundo número es “Last Friday Night” (sí, nuevamente un single de Katy Perry es parte de la serie) interpretado por ni más ni menos que Blaine Anderson, y aunque realmente no aporta mucho a la narrativa de la serie, es muy divertido.

Puck nos regala un conmovedor cover de “Waiting for a girl like you” (originalmente interpretada por el famoso grupo de los 70’s Foreigner) en una emotiva situación junto a Shelby y su pequeña hija Beth. El cuarto número del episodio es el debut de “The Troubletones” con el cover de “Candyman” (de Christina Aguilera), divertido, bien montado y haciendo lucir las voces de Santana y Mercedes.

El último número es “Take Care of Yourself” (de Teddy Thompson), intepretado por Rory en su entrada a New Directions, lo que deja con ha boca abierta a más de uno `e los miembros del club y a otrks los pone incluso un poco celosos. Con una estupenda edición mostrándonos varias escenas interesantes, pero sobretodo un final que nos deja con la boca abierta.

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