Crítica - Wolverine: Inmortal


The Wolverine
Dir. James Mangold

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Una vez más, Hollywood tiene la necesidad de contarnos una historia que ya conocemos pero de diferente manera. Ya habíamos experimentado hace poco ese suceso con varios personajes del universo Marvel, tal y como pasó con Hulk (2003) y The Incredible Hulk (The Increible Hulk, 2008) o El Hombre Araña (Spider Man, 2002) y El Sorprendente Hombre Araña (The Amazing Spider Man, 2012), por solo mencionar un par. Ahora, toman a uno de los personajes más conocidos de la compañía y nos cuentan, bajo las órdenes de James Mangold, su historia en otro giro, así se desenvuelve Wolverine: Inmortal (The Wolverine, 2013), una cinta que afortunadamente se aleja del bajo nivel establecido por su antecesora X-Men Orígenes: Wolverine (X-Men Origins: Wolverine, 2009), pero que tampoco logra despegar del todo y termina siendo un entretenido experimento.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, Logan (Hugh Jackman) se encuentra recluido en un pozo especial del ejército japonés, su ubicación: Nagazaki. Durante los bombardeos a la ciudad, rescata a un joven soldado de apellido Yashida (Hal Yamanouchi). Años después Yashida, ahora convertido en un exitoso empreario, manda a buscar a Wolverine para otorgarle el don de la mortalidad, ofreciendo la oportunidad de acabar con su maldición. Tras la muerte del empresario japonés, Logan deberá cuidar a la nieta de Yashida (Tao Okamoto) de una extraña conspiración para quitarle su poder a ambos.

Sí, Wolverine: Inmortal puede que no tenga la mejor trama pero cumple con su mayor propósito: entretener. James Mangold, cuya filmografía es tan diversa como interesante, sigue los pasos establecidos por películas como El Hombre de Hierro (Iron Man, 2009) y Batman: Inicia (Batman Begins, 2009), de contar la historia de un personaje de historieta de una forma que se sienta real. Hay momentos en los que el personaje principal toca profundidades poco exploradas en las cuatro películas en las que participa, hay la violencia necesaria y el toque dramático ideal para una cinta de estas características, sin embargo se puede sentir la pretensión de ofrecer oscuridad dentro de un personaje que podía llegar a ser más oscuro. Mangold entrega en 126 minutos buenas escenas de acción y también en las que se requiere de un toque menos trepidante, su desempeño es bueno. 

El mayor atractivo de la cinta es el personaje interpretado por Hugh Jackman, quien se encuentra en su zona de confort y no realiza mayor al trabajo al visto en otras cintas de X-Men. Un acierto por parte del guión es involucrar personajes que funcionan en la trama, sin gastarlos de más, peso que cae sobre Tao Okamoto, Svetlana Khodchenkova y Hal Yamanouchi, quienes medianamente cumplen, sin importar que su notoriedad sea mínima.

A pesar de su terrible desenlace, Wolverine: Inmortal es de esas películas que se pueden disfrutar con la cabeza fría y un bote de palomitas bajo el brazo, sin necesidad de buscarle giros redondos o habilidades especiales. Eso sí, el precio del boleto del boleto se justifica una vez terminados los créditos, donde se devela cuál es el siguiente paso a seguir del también llamado Lobezno, en X-Men Days of  Future Past (2014).

**+

The Wolverine
Estados Unidos, 2013
Dir. James Mangold
con Hugh Jackman, Tao Okamoto, Famke Janssen
Duración: 126 minutos
Distribuye: 20th Century Fox México

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