Crítica - La Voz Humana


por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Cuando en las primeras décadas del siglo XX, el dramaturgo francés Jean Cocteau escribió La Voix Humane, el uso de uno de sus protagonistas era todo un suceso. El teléfono apenas aparecía en las casas de la gente acaudalada en Europa y en la obra de Cocteau era más que solo un objeto en la escenografía.

Escrita originalmente para la cantante Edith Piaf - quien no se atrevía a estrenar la obra, pues la sola idea de presentarse en un escenario sin músicos le producía miedo - llega al Teatro Helénico, la tercera temporada de La Voz Humana, versión que gracias a varios encuentros entre el director Antonio Castro y la actriz Karina Gidi, obtiene un sentido contemporáneo sin dejar de lado el dolor inestable que produce una pérdida amorosa, en cualquier siglo que esta suceda.

En una habitación gris, en los sentidos metafórico y literal de la palabra, está una mujer en aparente duelo. La depresión a la que "su amor" la ha llevado es tal que no puede ni ver su reflejo en el espejo, el escenario arroja la peor versión de lo que en algún momento fue una feliz mujer que hoy ha perdido la noción del tiempo y las ganas de realizar cualquier actividad. El inconfundible sonido de un iPhone interrumpe sus pasos descalzos y rodea la habitación. Su corazón comienza a palpitar rápidamente y toda la amargura que había fabricado, se ha convertido en esperanza. Contesta y la confusión de una persona la golpea, sin embargo es la segunda llamada, la de su amante prófugo, la que ella realmente está esperando.

Los siguientes minutos, Cocteau cuenta la historia de una mujer dispuesta a ser pisoteada e ignorada por el hombre que ama con la sola idea de ser feliz a su lado, de hecho la única interacción que tiene con este es gracias a ese aparato comunicador que se encuentra a lado de su cama. La versión de Castro al problema que Cocteau, quien curiosamente publica La Voz Humana años después de que había prometido dejar de escribir tras la muerte de su amante, describía en su obra; presentar a un exitosa escritora rogando un poco de amor ante un objeto rectangular de solo 12 pulgadas, convierte a la historia en una elaborada revisión a la condición humana ante algo que no estamos preparados para luchar: la pérdida amorosa.

En poco menos de 97 minutos, el director dispone de todos los elementos a su alcance para poder transmitir un mensaje poderoso. La mujer implora atención y el regreso de su pareja mientras la escenografía en tonos grises, diseñada por Ingrid Sac, se dibuja con diferentes colores de acuerdo al estado de ánimo que la voz proveniente del teléfono, desata en la protagonista. El elemento principal del montaje y aquel en el que recae todo el peso del interesante monólogo es Karina Gidi quien en un papel que ya habían interpretado Ingrid Bergman y Sophia Loren, otorga una cátedra de actuación.

Gidi consigue adueñarse del escenario y llevar al espectador por un sube y baja emocional en donde la soledad y la desolación conviven armónicamente en la autodestrucción de alguien que había pretendido ser fuerte. Interpretando a la mujer y con pausas intermitentes al hombre, la actriz convence a propios y extraños con su sufrimiento, cualquiera que haya estado en el quiebre de una relación puede simpatizar con Gidi, una de las mejores actrices de nuestros tiempos.

La habitación que ocupa el foro principal del Centro Cultural Helénico se ilumina de blanco al mismo tiempo que quien ha vivido La Voz Humana desde una de las butacas rojas, no puede evitar aplaudir de pie. Al final del montaje, Gidi - vestida como sólo su personaje puede vestir para sufrir - y Castro han cumplido con su misión, al igual que la mujer en acción, uno no pudo evitar estar esperando a esa llamada que nunca llegaría. "Dime que me amas, dime que me amas."


La Voz Humana
La Voix Humane de Jean Cocteau
Director: Antonio Castro
con Karina Gidi
Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, col. Guadalupe Inn)
Lunes 8:30pm
Fuera de Cartelera

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