Crítica - Birdman o la Inesperada Virtud de la Ignorancia


Birdman or the Unexpected Virtue of Ignorance
Dir. Alejandro González Iñárritu

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Resulta curioso que el quinto trabajo como director de Alejandro González Iñárritu, pueda ser descrito como una intrépida comedia, sobretodo si consideramos que el realizador mexicano se ha caracterizado por mostrar en sus anteriores filmes, ciertos elementos de la condición humana que nos pueden llevar a perder la esperanza en nosotros mismos. Con Birdman o la Inesperada Virtud de la Ignorancia (Birdman or the Unexpected Virtue of Ignorance, 2014), Iñárritu no solo se aventura a realizar una divertida crítica al mundo del entretenimiento en un género al que no podríamos relacionarlo fácilmente, sino que entrega en poco menos de dos horas, uno de los ejercicios cinematográficos más exquisitos del año.

Riggan Thomson (Michael Keaton) era una cara conocida en los 90. Su participación como el protagonista en la saga de películas del superhéroe Birdman, lo llevaron a conocer la fama y la gloria. Veinte años después, Riggan Thomson no es nadie; así que no puede perder la oportunidad de volver a ser relevante cuando decide adaptar, dirigir y protagonizar De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver en Broadway. Sin embargo, para llegar al estreno, Thomson deberá luchar con la poca preparación de su protagonista (Naomi Watts), el ego de Mike Shiner (Edward Norton) un importante actor que llega a la compañía, su preocupado productor (Zach Galifianakis), su amante (Andrea Riseborough), su ex-mujer (Amy Ryan) y su hija adicta (Emma Stone), eso sin considerar el papel que Birdman juega en su vida, ya sea como el rol más importante de su carrera o como una molesta voz en su mente.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Birdman? Podría parecer que el filme, escrito por Iñárritu y sus colaboradores habituales Armando Bo, Alexander Dinelaris y el novato Nicolás Giacobone, sigue los pasos de un mediano actor encasillado en el papel de un héroe (siendo Michael Keaton, una gran elección para el papel) y su búsqueda por recuperar la atención. Afortunadamente, y para sorpresa de muchos, Birdman o la Inesperada Virtud de la Ignorancia es mucho más que eso. En 118 minutos, Iñárritu juega continuamente con el lado poco amable del negocio del entretenimiento. Además de presentar la catarsis de un poco apreciado histrión, el realizador coquetea e incluso crítica a todos los integrantes del show business, y presenta, de una manera muy original, el detrás de escenas de lo que el público ve cuando paga un boleto y se sienta en una sala que poco a poco va apagando sus luces para dar paso al espectáculo. La "ignorancia" del director en el género de la comedia negra, al final fue su principal virtud.

Sí, Birdman... (cuyo largo título tiene una genuina explicación rumbo al final del filme) es el mejor trabajo de Alejandro González Iñárritu. La separación de los sórdidos y decadentes personajes entrecruzados que por tres cintas creó con Guillermo Arriaga, se puede notar durante todo el filme con esas vistosas escenas y estos personajes tan entrañables (característica que los personajes de Gael García en Amores Perros, Sean Penn en 21 Gramos, Brad Pitt en Babel o Javier Bardem en Biutiful no podían gozar) como interesantes.

Como si la historia fuera poco, la envoltura también es cautivadora. Ayudado por la cámara de Emmanuel Lubezki (apúntenlo como ganador del Oscar el próximo año), la cinta da la impresión de haber sido filmada en un impresionante plano secuencia. donde la ayuda de la tecnología y la edición de Douglas Crise, permiten que el engaño funcione. Como si se tratará de una calculada pieza teatral - de hecho si algo tiene Birdman es su perfecta ejecución -, el sonido a cargo de Martin Hernández y la música del baterista Antonio Sánchez, permiten atrapar al espectador en esas cuatro calles y muchas paredes del teatro St. James, lugar donde seguimos (literalmente) a todos los personajes.

Michael Keaton, ganándose segundo a segundo todos los premios como Mejor Actor de este año, brilla en su papel de un actor en busca de nuevas glorias. Los gestos, la pérdida gradual del control  y la obligada referencia a su trabajo como Batman permite que el espectador pueda identificarse rápidamente con el personaje, aunque no estamos viendo una copia al carbón de la vida de Keaton después de las dos películas del hombre murciélago dirigidas por Tim Burton, si podemos sentir que algo así tuvo que pasar el actor. En cuanto al reparto, González Iñárritu - que en cuatro filmes ha podido lograr nominaciones al Oscar para cinco de sus actores -, demuestra su poder para sacar las mejores intepretaciones de cada uno de los integrantes, siendo un brillante e insoportable Edward Norton, una estupenda (y muy guapa) Emma Stone y un sorpresivo Zach Galifianakis (¡Si sabe actuar!), prueba de ello.

Con Birdman or the Unexpected Virtue of Ignorance, Alejandro González Iñárritu emprende un "vuelo directo" hacia la temporada de premios del próximo año, donde seguramente lo veremos nominado en más de una categoría. Aunque los premios no importan tanto cuando tienes algo como Birdman, pues en realidad, más que una película para premios, González Iñárritu creó una experiencia dentro y fuera de la pantalla; una experiencia que para los que nos gusta el cine, no solo es refrescante, sino necesaria. 

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Birdman or the Unexpected Virtue of Ignorance
Estados Unidos, 2014
Dir. Alejandro González Iñárritu
con Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts
Duración: 118 minutos
Distribuye: 20th Century Fox México

Película nominada al Oscar 2015
Función Inaugural del 12vo Festival Internacional de cine de Morelia

Antología: De Que hablamos cuando Hablamos de Amor de Raymond Carver.

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