Crítica - Boyhood: Momentos de una Vida


Boyhood
Dir. Richard Linklater

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Hace un par de años, el director Richard Linklater cerró con Antes de la Medianoche (Before Midnight, 2013), su trilogía sobre dos amantes que se conocen, separan, reencuentran, forman una familia juntos y se enfrentan constantemente a la monotonía del matrimonio. Esa serie de películas estrenadas con nueve años de intervalo entre cada una, sirvieron como una afortunada prueba para el director texano, quien en su más reciente filme, Boyhood: Momentos de una Vida (Boyhood, 2014) retoma uno de los temas que ha sido una constante en su diversa filmografía: el tiempo y su paso por la vida de las personas, con todas las consecuencias que esto implica.

Tomando como punto de arranque a un joven mirando el cielo y encontrando de donde vienen ciertos animales, el filme sigue a Mason (Ellar Coltrane) y su familia por los diferentes caminos que su vida irá tomando por los próximos doce años, deteniéndose en momentos que fácilmente no serían analizados en una película pero cuya cotidianidad influye en la vida de los protagonistas. Ahí está el mayor logro de Boyhood (y vale decir, de la trilogía Antes.. de Linklater) en retratar fielmente a la vida sin magnificar los procesos ni caer en espacios vacíos.

Ante la cámara del director, apoyado en la edición por Sandra Adair y en la fotografía por Lee Daniel y Shane F. Kelly, el espectador vive por escasos 165 minutos ese proceso llamado vida con todos sus altibajos. La separación de los padres, los constantes cambios de vivienda, el establecimiento de nuevas relaciones y el difícil paso llamado adolescencia, son abordados ingeniosamente por el guión de Linklater, quién fiel a su costumbre adereza esos momentos con argumentos hábiles. Por si fuera poco, el filme no se limita a explorar solamente el camino de una familia hacía la graduación del más joven de sus integrantes, sino que mira de cerca al entorno texano en la década de los dos mil; ya sea con cosas un tanto frívolas como el boom de Britney Spears y el surgimiento de Lady Gaga o con acontecimientos importantes en la historia americana contemporánea como la guerra en Irak y la primera candidatura y triunfo de Barack Obama, .

Dos de los puntos más vistosos del filme, es la presencia de Ethan Hawke y Patricia Arquette, quienes en sus naturales envejecimientos enmarcan el crecimiento de sus personajes; el primero como un padre soltero cuyo status cool no dura mucho cuando conoce a su nueva esposa y se transforma en un padre responsable, mientras que el segundo, avanza conforme a una serie de errores hasta perder el significado de su vida en una poderosa escena que llevará a todos los premios a Arquette.

En cierta escena, cuando Mason ha encontrado en la fotografía a su pasión, su profesor suelta una de las frases más poderosas del sencillo guión explorado en el filme: "cualquier imbécil puede tomar fotografías, el arte eso es especial". Linklater se aventura a hacer un experimento que cualquiera pudo hacer, pero que en su mirada adquiere un nuevo significado. Con un limitado presupuesto y veinticuatro semestres de trabajo, donde la supervisión musical se luce en el estéreo de un auto o en el audio de una tienda,  Boyhood es una monumental obra cuya importancia ve más allá de las salas de cine.

***+

Boyhood
Estados Unidos, 2014
Dir. Richard Linklater
con Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater
Duración: 165 minutos
Distribuye: Universal Pictures México

Película nominada al Oscar 2015

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