Crítica - Las Oscuras Primaveras


Las Oscuras Primaveras
Dir. Ernesto Contreras

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

En su primer largometraje, Párpados Azules, el novel director Ernesto Contreras exploraba hábilmente la soledad de dos personajes que, ante la posibilidad de viajar gratis a una paradisíaca playa, comienzan a establecer una complicada relación. Siete años después, el realizador retoma a sus solitarias figuras en Las Oscuras Primaveras (2014), una arriesgada tesis sobre las relaciones humanas y como estas no pueden huir del deseo, sin importar las consecuencias que tengan que aceptar.

Pina (Irene Azuela) e Igor (José María Yazpik), además de ser amantes, solo tienen en común el lugar donde trabajan. Igor está casado con Flora (Cecilia Suárez), una trabajadora mujer que no puede tener hijos. Pina, es divorciada y madre de un pequeño joven; Lorenzo (Hayden Meyenberg). El choque pasional entre estos dos sujetos, desencadena el término de ciclos mal establecidos, al mismo tiempo que la temporada está lista para cambiar.

En su tercer largometraje, Contreras realiza algo que no cualquier director estaría dispuesto a hacer. Con guión de su hermano, Carlos Contreras, el realizador relata la historia de tres personas vacías, sin aspiraciones ni intenciones. Igor, Pina y Flora son, a su forma, personajes en espera, detenidos, incluso podría decirse que el trío está invernando. No hay energía en ellos y eso se transmite en cada cuadro de la cinta, sin embargo cuando la trama del matrimonio se junta con una figura externa, es cuando todo explota.

Enmarcado por el trabajo en la fotografía de Tonatiuh Martínez y la música de Emmanuel del Real, Contreras lleva al límite de sus emociones y acciones a cada uno de sus personajes. Ocupando elementos como una fotocopiadora o un disfraz de león, las cansadas historias de Igor, Pina y Flora buscan una válvula de escape para poder salir del agujero en el que están metidos y encontrar, por fin, lo que ellos habían querido. La retórica primavera del título se refiere precisamente a eso, al tener lo que no habían tenido; llámese libertad o estabilidad. 

El frío entorno que rodea a la Ciudad de México (una vez más hay que felicitar a Martínez por esos extraordinarios paisajes urbanos retratados con belleza artística) sirve para presentar a tres personajes que sin el trabajo actoral realizado por Cecilia Suárez, un controlado José María Yazpik y una siempre brillante Irene Azuela. quienes realizan un trabajo destacable mezclando sus consternadas actitudes con largas escenas eróticas que en la mirada de los responsables nunca sale del contenido ambiente en donde se desarrolla.

Sin las mismas intenciones que Párpados Azules, Contreras realiza en Las Oscuras Primaveras un correcto caso donde el morbo queda de lado y la historia adquiere potencia conforme la cámara sigue a sus personajes por extensos pasillos o mientras esperan a lado de un espejo. Con su tercer largometraje, el director confirma sus cualidades como realizador; ojalá no haya que esperar otros siete años para volver a ver a Contreras en acción. Vaya que le hace falta al cine mexicano tener propuestas arriesgadas en cartelera.

**+

Las Oscuras Primaveras
México, 2014
Dir. Ernesto Contreras
con Irene Azuela, José María Yazpik, Cecilia Suárez, Hayden Meyenberg
Duración: 100 minutos
Distribuye: Dragón Films

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