Crítica - El Código Enigma


The Imitation Game
Dir. Morten Tyldum

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

La vida de Alan Turing puede que sea una de las más apasionantes y también de las más desconocidas historias que ha habido en el último siglo.  Matemático, lógico y criptógrafo de profesión, Turing fue pieza clave en la finalización de la Segunda Guerra Mundial, salvando miles de vidas y ahorrando a los países involucrados más de dos años de enfrentamientos. Contratado por el gobierno británico para romper los códigos de la máquina alemana Enigma y así evitar que los países del eje atacaran bases y territorio inglés, Turing ideó una máquina capaz de seguir patrones y encontrar posibles respuestas de acceso al Enigma alemán.

Trabajando en secreto en una fabrica y con un pequeño grupo de colaboradores, Turing desarrolló algo que más adelante se convertiría en la programación de una computadora. Los hechos sucedidos en los primeros años de la década de los cuarenta, permanecieron escondidos y el nombre de Turing eliminado de los reportes. El hombre que más adelante sería considerado como el padre de la informática, se suicidaría con una manzana envenenada después de ser acusado y juzgado por ser homosexual en una época en la que la homosexualidad sería considerada una conducta inmoral por la corona británica.

Casi setenta años después, el director sueco Morten Tyldum y el guionista Graham Moore, traerían a la mirada pública la extraordinaria historia de Turing en El Código Enigma (The Imitation Game, 2014), un biopic de producción convencional que gracias a la forma en como aborda a su personaje principal adquiere notoriedad. Basada en el trabajo periodístico Alan Turing: The Enigma del autor y matemático inglés Andrew Hodges, el filme relata la vida del científico en tres momentos: su difícil infancia, el periodo de trabajo con la máquina bombe y su inesperada persecución por la policía inglesa. En estos momentos, Tyldum y Moore exploran algo más que la historia que se está relatando.

En apariencia, El Código Enigma no es más que un bien elaborado biopic con todos los elementos a su disposición ejecutados correctamente: una edición funcional, vistosos elementos artísticos (como los escenarios y el vestuario) y una emocionante partitura musical compuesta por Alexandre Desplat; sin embargo el debut de Tyldum fuera del cine de su país es más que una película sobre muchos momentos de una vida. Así como el conocido Test de Turing (conocido en inglés como The Imitation Game), la cinta comienza a abundar en cuestiones sobre la vida del personaje al que toma como protagonista presentando características, momentos y personas importantes y al final nos responde lo que en realidad vimos: un ser humano, más allá de lo que lo compone.

Turing, respondiendo a la incapacidad de relacionarse que sobresale en la biografía de muchos de los más grandes genios de nuestra historia, es un solitario hombre que parece no necesitar nada de nadie, sin embargo en nuestros vistazos al pasado entendemos su comportamiento donde la pasividad ante la agresión y el profundo cariño que le mantuvo a su amor platónico se mantienen hasta el último de sus días. Así, Alan Turing visto como un ser humano con conflictos escondidos, una arrogancia sistemática y una genialidad en potencia. Con cuidado, el director y el guionista evitan caer en el principal error de la mayoría de los biopics y en lugar de enaltecer a su protagonista, lo presentan de frente y como una figura a la que poco a poco vamos conociendo más y más.

Benedict Cumberbatch, quien por fin está recibiendo la atención que se merece, es sin duda el motor de The Imitation Game. El actor se adentra en el caminar de su personaje, adapta sus formas, su habla y principalmente su inteligencia. Cumberbatch tiene la inteligencia de un ajedrecista al momento de elevar a su personaje en actividades más allá de las obvias: cuando piensa y cuando sufre, ahí es el momento en el que Cumberbatch realiza un lucimiento tímido pero feroz. Acompañado por una cada vez más talentosa Keira Knightley, Mark Strong y Matthew Goode, el histrión británico realiza con elegancia el que es al momento su rol más importante.

La importancia de Turing va más allá de los años de guerra y todos lo podemos encontrar en nuestras computadoras, en los elaborados códigos captcha en las páginas web o incluso en la parte de atrás de nuestros dispositivos con una manzana mordida atrás. Tal vez ahí esté la importancia de una película como El Código Enigma, presentar al espectador una historia que debería ser contada con todo el dolor y la gloria que la acompañen.

***+

The Imitation Game
Reino Unido, 2014
Dir. Morten Tyldum
con Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Mark Strong, Matthew Goode
Duración: 114 minutos
Distribuye: Diamond Films México

Película nominada al Oscar 2015

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