Crítica - Mortdecai: El Artista del Engaño


Mortdecai
Dir. David Koepp

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

En algún punto de su carrera, Johnny Depp fue considerado un actor camaleónico y un irresistible imán de taquilla. Poco después de ser nominado al Oscar y dominar al taquilla como Jack Sparrow en la primera entrega de Piratas del Caribe, Depp se entrometió en proyectos en los que la caracterización se convertía en su principal aliado y así es como llegaron Charlie y la Fabrica de Chocolate, Alicia en el País de las Maravillas, Sombras Tenebrosas, su rol nominado al Oscar en Sweeney Todd: El Barbero Demoniaco de la Calle Fleet (Todas las anteriores bajo las órdenes de Tim Burton) y las tres secuelas de la saga protagonizada por el capitán del Perla Negra, a la cartelera. Sin embargo con cada filme, Depp perdía su encanto y cansaba a quienes seguíamos de cerca su trabajo ¿Hacía siempre el mismo papel?. Con Mortdecai: El Artista del Engaño (Mortdecai, 2015), Depp se aleja del explotado maquillaje para encarnar a un personaje que necesita de la comedia física más que de un sombrero enorme, el resultado es desafortunado pero todo va más allá de quien protagoniza el filme.

Basada en la novela de Don't Point that Thing at Me, primera entrega de la trilogía creada por Kyril Bonfiglioli, el filme cuenta la historia de Charlie Mortdecai (Depp), un aristócrata en bancarrota cuya principal fuente de ingresos proviene de contrabandear artículos de arte entre mafías chinas, rusas y compradores americanos. Sus excentricas misiones no serían posibles de no ser por la ayuda de su fiel lacayo adicto al sexo Jock (Paul Bettany) y el respaldo del MI6, sin embargo cuando un socorrido Goya es robado del estudio de una restauradora, el agente Marland (Ewan McGregor) tendrá que solicitar la ayuda de Mortdecai, tal vez la peor opción para un trabajo que incluye intrigas internacionales y obras de arte.

Con guión del novato Eric Aronson y dirigida por David Koepp (guionista de Misión Imposible y Jurassic Park), Mortdecai: El Artista del Engaño se nota como una película cuyas pretensiones iban más allá de lo que podría finalmente ofrecer. A lo largo de ciento seis minutos esta comedia sin pies ni cabeza fracasa en su principal cometido: causar risa y entretener. Con un toque del cine de Wes Anderson (una burda imitación en otras palabras) y un extraño espírtu que recuerda al espía tonto que a Mike Myers le funcionaba en Austin Powers, el filme se establece como una lamentable sucesión de gags inútiles cuyo principal sustento son la torpeza de un personaje molesto, su bigote y sus contagiosas ganas de vomitar.

Ante el poco empeño del guión, los participantes del elenco tienen poco que lustrar diviendo en tres a los personajes: los poco importantes que parecen ser más cameos (¡Te vimos Jeff Goldblum!), los importantes y que se notan controlados ante el desastre (Ewan McGregor pareciendo más un burócrata que un agente y Gwyneth Platrow; ¿Por qué la siguen contratando?) y el principal, un Johnny Depp que parece encasillarse en papeles que requieren fingir mucho la voz y establecer ciertos gestos y que aquí se puede ver un poco más relajado, aunque eso no signifique que necesariamente lo haga bien. Curiosamente Paul Bettany es el elemento más brillante del elenco al ser una especie de personaje hueco pero con más características físicas y narrativas que los otros personajes no tienen.

Determinada a ser un trabajo perdido en la trayectoria de Koepp, McGregor y Paltrow, Mortdecai ataca directamente a la filmografía de Depp, quien después de Trascender y esto no puede permitirse otro fracaso; menos de este nivel.

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Mortdecai
Estados Unidos, 2015
Dir. David Koepp
con Johnny Depp, Ewan McGregor, Paul Bettany, Gwyneth Paltrow
Duración: 106 minutos
Distribuye: Televisa Cine

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