Tenemos el mundo que merecemos; crítica al primer episodio de True Detective 2.


por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

En el primer episodio de la segunda temporada de True Detective se puede sentir el doloroso peso que cae sobre los hombros de todos los responsables del proyecto. No es para menos, la turbia historia creada por Nic Pazzolatto promete ser ambiciosa y moralmente destructiva, sin embargo la mayor carga no proviene de la trama sino del desafortunado estigma que conlleva tener una gran primera temporada. 

Después de que el año pasado, la primera temporada de True Detective con Cary Fukunaga en la dirección y las impresionantes actuaciones de Woody Harrelson y Matthew McConaughey (en pleno apogeo de su consagración como un actor "serio") llegara a las pantallas y las ceremonias de premios como una bola de demolición, HBO retoma a la serie unitaria o serie de antología con un alto estándar a cumplir, lo que provoca que The Western Book of the Dead primer episodio de la temporada se perciba disperso y poco logrado. La principal razón es que no estamos, con todas las comparaciones perdonadas, viendo aquel sorpresivo primer acercamiento a la historia de dos detectives incompatibles en dos sucesos conectados; lo que aquí vemos es su prematura prolongación.

Ray Velcoro (Colin Farrell) inicia contando una historia al centro de una mesa, una década antes su esposa fue violada y golpeada salvajemente. Sentado frente a una pila de archivos, el detective de la ficticia ciudad de Vinci en California afirma que el responsable nunca fue detenido; aunque la cámara de Justin Lin (responsable del proyecto) nos mostraría que Velcoro podría estar mintiendo. Partiendo de esa historia, similar al planteamiento de la True Detective original, el autor comienza a desarrollar lo que será la propuesta para los siguientes siete episodios. En ese augurado espectral ambiente también participarán Frank Semyon (Vince Vaughn), un mafioso convertido en empresario que busca apropiarse de tierras aledañas a la construcción de una nueva ruta férrea en el estado, Paul Woodrugh (Taylor Kitsch) un soldado convertido en policía de caminos y la detective Ani Bezzerides (Rachel McAdams) una solitaria mujer que trata de desenmarañar una red de pornografía por internet encontrando que su hermana es la actriz principal del sitio. 

Con el doble de personajes y una estética sombría pero lejana al desolador 1995 donde se desarrollaba la primera entrega de la serie, Pazzolatto y Lin (que como dato curioso es director de la quinta y sexta entrega de Rápido y Furioso) trabajan para generar una buena primera impresión, dando como resultado una primera hora que funciona gracias al espíritu que todo primer episodio goza. Con fotografía de Nigel Bluck y el trabajo en la edición de Alex Hall, la primera emisión de este nuevo momento en la serie tiene una frialdad evidente que intenta disfrazar de oscuridad narrativa. El trabajo de Lin se nota por momentos forzado, especialmente cuando este quiere tomar los planos prolongados y las vistas aéreas como una especie de imagen atractiva.  La soledad que rodea a los personajes principales en esta serie es uno de los puntos fuertes que el autor ha incluido en esta segunda temporada.

Era difícil incluso igualar el trabajo de Harrelson y McConaghey en la primera temporada, especialmente teniendo a cuatro actores de la A-List de Hollywood que no han sido precisamente los más alabados de su género. Mientras que Colin Farrell funciona correctamente como un detective obeso y un padre explosivo, el trabajo entregado por Taylor Kitsch y Vince Vaughn no logra satisfacer al espectador que los tiene ubicados como dos actores medianos, cosa que perjudica a los personajes de ambos que además son las piezas clave en toda la serie. Lamentablemente la elección de Vaughn como el previsible villano de la serie funciona en sentido contrario a lo que los productores esperaban. Resulta ser Rachel McAdams el objeto más brillante y perfecto en el ensable y en la historia misma. McAdams, esposa de dos viajeros en el tiempo y pareja de Ryan Gosling en tres chick-flicks de este siglo, sorprende en su papel como una desaliñada policía que además sufre con el complejo de abandono por parte de su familia. Será interesante ver como la historia de la detective Ani (diminutivo de Antígona) Bezzerides avanza a lo largo de los próximos capítulos.

Es un hecho que la segunda temporada de True Detective no será mala, de hecho con el final del episodio en el que la voz de Nick Cave sirve para juntar a los problemáticos protagonistas es alentador. Después de los créditos finales de The Western Book of the Dead le quedan un par de episodios a la serie para ponerse al nivel de su antecesora, cosa que aunque suceda tampoco es lo más importante si de la imaginación de Nic Pazzolatto ha salido una retorcida historia que se puede disfrutar cada semana.

True Detective se transmite los domingos a las 20:00hrs por HBO.

Otras entradas que te podrían gustar

1 comentarios

  1. Espero que sea igual de buena que la anterior temporada, aunque el reparto me da una buena señal tener que superar la trama anterior se me hace un reto sumamente difícil que no dudo pueda igualar o ser superada: http://www.hbomax.tv/true-detective-2

    ResponderEliminar

Comenta en El Proyector MX: