Crítica - Minions


Minions
Dir. Kyle Balda & Pierre Coffin

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Todavía retumba en algunas paredes el eco de Happy, hit internacional que puso a bailar a Meryl Streep (en una de sus decenas de apariciones en los premios Óscar) y a unos diminutos personajes amarillos que con Mi Villano Favorito 2 alcanzaban el estatus de protagonista en una de las franquicias más exitosas del cine animado en los últimos años. Sin embargo, así como el tema de Pharrell Williams, la constante repetición y aparición mainstream (muchas de ellas causadas por los fans, más que por la compañía productora) de los personajes amarillos de overol azul llegó a cansar a muchos y maravillar a otros; así que la sola idea de hacer un spin-off de estas celebridades podía parecer innecesaria e incluso molesta. Afortunadamente, una vez vista Minions (Minions, 2015) las dudas se disipan y queda claro que se puede disfrutar un espectáculo cómico animado de más de una hora y media de duración en donde los Minions justifican su súbito protagonismo.

Desde tiempos remotos, los minions sólo han tenido una misión: servir al villano más grande en la Tierra. Salidos del agua después de una evolución notable (fondeada con Happy Together de The Turtles), los minions comienzan a servir a los Dinosaurios, al hombre cavernícola, un tirano emperador egipcio, a Drácula y finalmente al gran pequeño Napoleón Bonaparte, quien los destierra después de que una bala de cañón chocara a gran velocidad contra su trasero. Pasados los años de confinamiento, Kevin, Bob y Stuart salen de su cueva para viajar por el mundo y descubrir a su nuevo amo. Mientras tanto, la convención anual de villanos abre sus puertas y la feroz Scarlett Overkill (voz de Sandra Bullock en inglés y Thalía en español) es el acto principal. ¿Qué podría salir mal cuando este cuarteto de mentes, una brillante y las restantes tres un tanto inexistentes, se reúnan en la Villano-Con?

Surgida honestamente como un producto más dentro de la amplia cartera de posibilidades que los personajes protagonistas tienen, Minions funciona gracias al auténtico sentido de la comedia que el guionista Brian Lynch ha impreso en la historia y en los mismos personajes. Iniciando en la prehistoria y ubicándose durante los años sesenta en Nueva York, Orlando y Londres (dato curioso: los Minions no sirvieron a ningún villano poderoso durante los treinta y cuarenta), el filme está lleno de referencias pop y música de la época. ¡Si! El musical Hair, Jimmy Hendrix, Hechizada en la televisión, los vestidos con bananas estampadas, Abbey Road, la nueva reina de Inglaterra; todo esto que bien podría ser parte de la letra de We Didn't Start the Fire de Billy Joel, esta impreso en el argumento de una película para niños que generaciones más grandes también verán y funciona en ambos casos.

Tener a personajes ruidosos pero cuyo idioma solo ellos entienden podría ser la principal prueba a vencer en la cinta y curiosamente esta es su mayor fortaleza. Herederos de la escuela de Charlie Chaplin y Buster Keaton pero a lo infantil, los Minions son explotados corporal y narrativamente gracias a sus características físicas. La animación toca un punto clave cuando en su transformación pasan por diferentes anatomías hasta llegar a la que todos conocemos, esa en donde el slapstick hace todo posible y el camino a ello ser sumamente divertido. A modo de tres episodios de una serie de televisión ensamblados como película, la historia toca su punto más alto en los primeros minutos y después se mantiene gracias a una serie de gags un tanto irreverentes pero altamente entretenidos.

Sin muchas dificultades y apreciando el trabajo hecho en la recreación de los escenarios urbanos en la década de los sesenta y la animación que retoma más de DreamWorks que de Pixar, Minions es el producto familiar por excelencia (no se sorprendan si los ven en cajitas felices, estantes de jugueterias, playeras, útiles para el próximo regreso a clases y un largo y cada vez más desmesurado etcétera). Un elemento que hace atractivo al filme es la presencia de Thalía y Ricky Martin en las voces de los humanos haciendo un trabajo correcto y afortunadamente sin un solo toque de tropicalización a la mexicana.

Con un ocurrente final (¡Ey cameo!), Minions cumple con su audiencia y se convierte en el ejemplo del spin-off a seguir. ¿Quién iba a decir que después de tres películas querríamos ver más de estos extraños personajes amarillos? Por suerte aquí no hay una pegajosa canción sobre ser feliz, de hecho el soundtrack incluye grandes temas de The Doors y The Beatles (si, The Doors y The Beatles), por lo que aquí no hay un problema de repetición a la vista, así que quédense al final de los créditos y join the Revolution. 

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Minions
Estados Unidos, 2015
Dir. Kyle Balda & Pierre Coffin
Voces en Español: Thalía, Ricky Martin, Alfonso Herrera, Irene Azuela
Voces en Inglés: Sandra Bullock, Jon Hamm, Michael Keaton, Allison Janney
Duración: 91 minutos
Distribuye: Universal Pictures México

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