Crítica - Sin Escape


No Escape
Dir. John Erick Dowdle

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Hace un par de años, el director español J.A. Bayona dirigió a Ewan McGregor y Naomi Watts en el filme dramático Lo Imposible, en él se exploraba el duro camino de una familia americana en Indonesia días después del mortal Tsunami que azotó a la isla en 2004. Parece ser que el continente asiático no ha cambiado su hospitalidad con los extranjeros en el cine, pues en Sin Escape (No Escape, 2015) el director y guionista John Erick Dowdle somete a otra familia de americanos a una difícil situación de la que incluso podrían no salir vivos: un golpe de Estado.

Después de abandonar Estados Unidos por conseguir un mejor empleo trabajando para una multinacional en un país al sur de Asia, Jack Dwyer (Owen Wilson) lleva a su esposa Annie (Lake Bell) y sus dos pequeñas hijas (Sterling Jerins y Claire Geare) a un nuevo hogar. Desafortunadamente el lugar no está listo para recibir a más extranjeros, especialmente si provienen del país que está saqueando sus recursos naturales, por lo que cuando un grupo armado asesina al líder nacional y toma el control, los migrantes americanos son el objetivo principal de la nación enfurecida.

A pesar de contar con un argumento que a simple vista parece ser interesante, Sin Escape se establece como una mediana cinta de acción conforme los minutos pasan y la ordinaria familia es expuesta a situaciones cuya resolución es cada vez más absurda. Está bien que el pretexto sea mostrar las aventuras y desventuras de una familia en desventaja, sin embargo ¿era necesario hacerlo con tan pocos recursos fílmicos y narrativos?

Dowdle, cuyos créditos anteriores incluyen las cintas de terror Cuarentena, La Reunión del Diablo y Así en la Tierra como en el Infierno, pierde el control en la mayoría de sus secuencias de acción gracias a un atiborrado uso de elementos técnicos, como la tediosa cámara lenta que aparece a la menor provocación. Es notable la intensión del realizador en cada fotograma que entrega y quizá con un trabajo más limpio, confiando en el que producto que tiene entre manos, este se pueda lucir más de la cuenta. En este caso, la misión es aún más difícil gracias al torpe guión que es presentado en pantalla.

Escrita por el director y su hermano Drew, el filme está lleno de sin sentidos que aunque funcionan en pantalla, no tienen que ser del todo perdonados. Con la cobardía de ubicar la acción en un país sin nombre, pero que convenientemente hace frontera con un Vietnam que recibe a todos con los brazos abiertos, No Escape está fomentado en un xenófobo argumento. La revuelta social, que no necesariamente representa a todo el pueblo (o sea, muy a la siglo XXI) no está del todo explicada y se desenvuelve ante el espectador como un auténtico motín de los malos contra los buenos. Y como si las razones geográficas y políticas no fueran suficientes, se introduce un papel innecesario y que solo sirve como una mera excusa para presentar a una sucia versión de James Bond, interpretado por Pierce Brosnan.

Tal vez si la comparamos con un libro de texto, Sin Escape saldría perdiendo con todas las de la ley, si comparamos la técnica con la que cualquier buen director de acción aplica, la cinta de Owen Wilson no saldría bien librada, pero al momento de ser proyectada en una pantalla todo queda de lado ante el espectáculo palomero que estamos observando. ¿Suena justo no? No lo es.

**

No Escape
Estados Unidos, 2015
Dir. John Erick Dowdle
con Owen Wilson, Lake Bell, Sterling Jerins, Pierce Brosnan
Duración: 101 minutos
Distribuye: Diamond Films México

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