Crítica - Secretos de una Obsesión


Secret in their Eyes
Dir. Billy Ray

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Una de las pocas sorpresas que ofreció la entrega 82 de los Premios de la Academia fue el triunfo como Mejor Película Extranjera del filme argentino El Secreto de sus Ojos. El hábil realizador Juan José Campanella había encantado a la Academia con esta adaptación a la novela La Pregunta de sus Ojos escrita por Eduardo Sacheri y de paso, conseguido el segundo Oscar en la categoría para su país. Después de la victoria sobre cintas de Michael Haneke y Jacques Audiard, el futuro de la historia estaba preparado, un estudio compraría los derechos y eventualmente realizaría una versión americana del filme latino. Casi seis años después del estreno de la laureada película argentina se estrena Secretos de una Obsesión (Secret in their Eyes, 2015), una interesante revisión hollywoodense donde las comparaciones no sólo son inevitables, sino necesarias.

El ex agente de FBI, Ray Kasten (Chiwetel Ejiofor) lleva trece años investigando el brutal asesinato de una joven en una mezquita de Los Ángeles y la única pista que ubica al asesino con la víctima, curiosamente hija de su compañera en el buró Jess (Julia Roberts), es una foto y una mirada. Después de una serie de encuentros fortuitos y choques con la ayudante del Fiscal de Distrito e interés amoroso, Claire (Nicole Kidman), Kasten tiene identificado al asesino y está listo para poder atraparlo y llevarlo a la justicia, aunque eso signifique destapar un fuerte dolor en su ex compañera y reencontrarse con su viejo amor.

Si consideramos a Secretos de una Obsesión como sólo una adaptación hecha en Hollywood a una excelente pieza de literatura latinoamericana, el resultado es favorable, porque eso es lo que pasa con las buenas historias. Si algo está bien hecho y tiene una buena historia, no hay forma de ponerle un pero al asunto, sin embargo la cinta dirigida por Billy Ray (guionista de Capitán Phillips y Los Juegos del Hambre) no está adaptando al texto original, sino a su brillante adaptación argentina y ahí es donde esta buena película pierde potencia.

Realizando copias al carbón de muchas de las escenas que componían al filme protagonizado por Ricardo Darín, Ray también guionista de la cinta, juega hábilmente con los elementos disponibles: sitúa a la historia en el EUA traumatizado post 9/11, repite diálogos enteros (como aquel insuperable argumento sobre la pasión) y cambia algunos eventos en la trama para conveniencia de la historia que comenzó a delinear en la primera mitad del filme. Todo eso podría entenderse e incluso aplaudirse si lo presentado fuera una nueva versión al texto, desafortunadamente al tratarse de una adaptación película - película, la cinta de Ray se nota distante y sin tantos valores técnicos (el plano secuencia en el estadio de fútbol Huracán es sustituido por una serie de escenas editadas en el estadio de beisbol de los Dodgers) en comparación con su antecesora argentina.

Fotografiada por Daniel Moder y con música original de Emilio Kauderer, también autor de la banda sonora de El Secreto de sus Ojos, este inesperado remake mantiene su oscuro tono a lo largo de 111 minutos donde los giros de tuerca argumentales se mantienen y se agrega una inteligente subtrama: la paranoia americana tras los atentados terroristas en Nueva York y Washington. Detrás de su discurso nacionalista, lejos del panorama argentino durante el gobierno de María Perón, se esconde una dura crítica a los servicios de inteligencia americanos, con toda la corrupción que se implementa en nombre de la seguridad nacional (antes de los leaks de Edward Snowden). Sabiendo que tiene entre manos una historia funcional, Ray agrega esa primicia como único elemento nuevo al argumento.

Chiwetel Ejiofor, eterno actor de reparto convertido en protagonista con 12 Years a Slave, encabeza el elenco que incluye a Dean Morris, repitiendo mínimamente su papel en Breaking Bad y una correcta Nicole Kidman, con quien establece una extraña relación donde la química es evidente, pero que recibe poca atención del filme. Quién termina luciéndose es Julia Roberts, que con un notable envejecimiento se pone en la piel de la madre de la víctima, aquella que luchó con dolor por años y que, a menos de que el final diga algo más, seguirá haciéndolo. Sin importar que en la versión original el papel haya sido interpretado por un hombre, Roberts se adueña de la película con una meticulosa actuación que bien pudo haber tenido intenciones de recibir cualquier cantidad de premios este año.

Al igual que la mayoría de los remakes, salvo sus contadas excepciones, Secretos de una Obsesión no puede igualar los resultados obtenidos por su cinta de origen. La calidez y calidad del filme de Campanella se impone ante una película correcta pero con sus hilos a la vista del espectador, al final ahí estuvo el secreto del éxito y de la trama de la cinta argentina: en los ojos de quien observa.

**+

Secret in their Eyes
Estados Unidos, 2015
Dir. Billy Ray
con Chiwetel Ejiofor, Julia Roberts, Nicole Kidman, Dean Morris
Duración: 111 minutos
Distribuye: Diamond Films México

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