Crítica - Batman vs Superman: El Origen de la Justicia


Batman v Superman: Dawn of Justice
Dir. Zack Snyder

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Hace un par de años parecía que todos nos quedaríamos con ganas de ver a las dos más grandes figuras de DC Comics reunidas en la gran pantalla. El pequeño rayo de esperanza que un espectacular perdido en un Times Square abandonado había proporcionado a los fans se diluía entre declaraciones de productores de la Warner, el fin de la trilogía de The Dark Knight dirigida por Christopher Nolan y el estreno de la fallida Man of Steel de Zack Snyder. A casi tres años de ese momento la situación ha cambiado y eso que parecía ser sólo una fantasía geek se ha convertido en Batman v Superman: El Origen de la Justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016), el primer paso de Warner Bros. Pictures en una nueva franquicia con los personajes más icónicos del sello DC. 

Después de la destrucción de Metrópolis y la muerte del General Zod, Superman (Henry Cavill) es considerado un peligroso vigilante por el gobierno y la opinión pública. A pesar de fungir como el oportuno héroe en explosiones de cohetes rusos, incendios en México, huracanes en ciudades devastadas y siempre que Lois Lane (Amy Adams) lo necesite, Kal-El se ha ganado el odio y repulsión de una congresista que busca detenerlo (Holly Hunter) y del magnate financiero Bruce Wayne (Ben Affleck), quién está decidido en acabar con el hombre de acero antes de que este provoque más daños y muertes. Las intenciones de Wayne, convertido en el héroe de la noche Batman, podrían ser motivadas y ayudadas por el excéntrico millonario Lex Luthor (Jesse Eisenberg), un megalómano que sólo ve a Superman y Batman como un estorbo en sus planes.

A muchos sorprende que a pesar de las críticas y los numerosos artículos donde se cuentan los errores, posibles muertes y daños causados en los últimos 45 minutos de Man of Steel, (ese hombre en mallas acabó con una ciudad y un pequeño pueblito con todo y sus Sears y IHOPs) Zack Snyder haya sido el elegido para tomar nuevamente la batuta en el proyecto más importante de la compañía. Con un conocido estilo ahora en profunda decadencia, Snyder convierte al blockbuster en su proyecto personal, lo llena de sus propios lugares comunes, de sus errores repetitivos y de su pésimo manejo narrativo. Sin embargo, ese desagradable fan siempre logra salirse con la suya y en el caso de Batman v Superman: Dawn of Justice el resultado está más allá del nombre de su director, la gracia está en sus personajes principales.

Es curioso decirlo pero esa fantasía (ocuparemos esa palabra en repetidas ocasiones para juzgar esta película) funciona más allá de las excesivas tomas en cámara lenta, del vomitivo uso del CGI para crear escenarios inexplicablemente vacíos, el pésimo guión argumentado con una edición deficiente, el poco ritmo y del torpe argumento en donde el insípido pleito que da pie al título del filme se soluciona en un momento cursi y quizá uno de los más tontos en la historia del cine basado en cómics. En su segunda aparición en un mercado que Marvel lleva años controlando, el equipo detrás de Batman v Superman decide tomar uno de los elementos más criticados del filme anterior y tomarlo como punto de partida en esta nueva historia. La innecesaria oscuridad de Man of Steel se diluye en esta cinta que si bien tiene un arranque poderoso, ese Bruce Wayne en traje corriendo entre calles y devastación en escenas que nos recuerdan al Nueva York conmocionado en el 11 de Septiembre, se pierde por más de dos horas entre problemas y soluciones blandengues.

Sin los alcances de la trilogía dirigida por Christopher Nolan (y que en algún momento el guionista Chris Terrio y el común error en muchas películas del género David S. Goyer pretenden imitar) Batman v Superman inicia tarde y acaba muy pronto, pues el tiempo en donde se plantea un conflicto inocuo, presentan nuevos personajes que después irán tomando importancia (o no, como Holly Hunter y su completo desperdicio en pantalla) y se dan vueltas sobre lo mismo, bien se pudo haber limitado (a la cinta le sobran 30 o 45 minutos) y ocupado en presentar esa esperada batalla. ¿Para qué aburrir con algo olvidable cuando el obvio atractivo de esta cinta es presentar todo lo que su título anticipa? Todos estamos ahí para ver a Batman luchar contra Superman y después presentarnos poco a poco al equipo que conformará La Liga de la Justicia, a nadie le importa que Clark Kent se enfrente a Batman, diría uno de sus personajes secundarios.

En su intento por parecer más inteligente que lo que podría ser, Batman v Superman: El Origen de la Justicia resulta desafortunada narrativamente hablando. Sin embargo, la emoción está ahí y cuando Snyder decide ocupar todos sus excesos fílmicos acompañado de la fotografía de Larry Fong y la música compuesta por Hans Zimmer y Junkie XL (la mejor aportación que las bandas sonoras han tenido en el último año) el resultado brilla. No es el mejor, no es el deseado, ni siquiera es el que cualquiera hubiera imaginado (quizá uno de los peores errores de la película fue aquel segundo trailer con Doomsday como sorpresa final) pero ese momento en el que el Hijo de Kriptón lucha contra el Murciélago de Gotham y su posterior unión con la Mujer Maravilla no deja de parecer emocionante. Zack Snyder es como un niño con cámara nueva y aprovecha ese sentimiento en el espectador para salirse con la suya. En este caso y a pesar de los resultados, la fantasía ha sido cumplida.

Hablando de fantasías, la primera gran aparición en pantalla de la Mujer Maravilla, en piel de Gal Gadot, es lo más destacable en un reparto que apenas rescata a Jeremy Irons, desperdicia a Hunter y Amy Adams (una vez más), tortura a Diane Lane, caricaturiza a Jesse Eisenberg con una versión de Lex Luthor parodiable (no extañaría que Eisenberg fuera tan insoportable como la mayoría de los papeles que interpreta) y ofrece unas de las peores interpretaciones de Batman y Superman en la gran pantalla; Henry Cavill, está apenas un tono más arriba de su gris participación en El Hombre de Acero y Ben Affleck, quien nos recuerda que puede ser un gran director, un buen guionista y un pésimo actor. Cuando el hombre detrás de Argo sale del metálico y sobrado traje de Batman, su poca personalidad, enjundia e indiferencia rompen el esquema que Christian Bale o Michael Keaton habían formado. El argumento no requiere a un gran Bruce Wayne, de hecho si somos francos el argumento no requiere que nada sea grande o lo suficientemente bueno para denotar sus errores, desafortunadamente Affleck se tomó esa observación muy en serio.

Sin ser el desastre que parecía ser, Batman v Superman: El Origen de la Justicia supera a su película antecesora pero queda muy abajo si la comparamos con otras películas basadas en historietas. El puente está ahí y la siguiente vez que veamos a Batman y la Mujer Maravilla será cuando junto a Superman formen la Liga de la Justicia y una vez más el mezquino Zack Snyder cumpla con otra fantasía geek en celuloide. Ojalá el resultado sea en esa ocasión más centrado, más exitoso. Las capas rojas vienen. Las capas rojas vienen. 

*+

Batman v Superman: Dawn of Justice
Estados Unidos, 2016
Dir. Zack Snyder
con Henry Cavill, Ben Affleck, Gal Gadot, Jesse Eisenberg
Duración: 151 minutos
Distribuye: Warner Bros. Pictures México

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1 comentarios

  1. Francisco Buenrostro23 de marzo de 2016, 13:50

    Con esta reseña no dan ganas de verla jaja, es la segunda que leo que le tira fuerte y la verdad lo creo, es objetiva, sin caer en el fanboyismo, lamentablemente la audiencia a la que va dirigida se conforma con cualquier cosa al punto del nerdgasmo, la taquilla valdrá más que cualquier crítica, si un bodrio resulta ser lo suficientemente taquillero a Warner o DC le importará nada la opinión y ahi tendremos de vuelta una Liga de la Justicia (irónicamente) Injustamente representada en el próximo film. Ni hablar, la veré en algún momento porque es un MUST pero con expectativas muy bajas. Saludos!

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