Crítica - Capitán América: Civil War


Captain America: Civil War
Dir. Anthony Russo, Joe Russo

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Han pasado más de una decena de filmes y un par de años desde que Marvel incursionó con fuerza en ese gran negocio llamado Universo Cinematográfico Marvel (MCU por sus siglas en inglés) y desde entonces el estilo que se ha impreso en cada uno de sus proyectos ha sido similar, se sigue una línea que entrelaza los caminos de los superhéroes hasta, eventualmente, reunirlos poco a poco o en equipo en una o más películas. Así como el trayecto que tienen que realizar aquellos valientes que se aventuren a escalar el Everest, el camino que el MCU ha emprendido desde el Iron Man de Jon Favreau ha servido para fortalecer su fórmula, presentar personajes, aprender de los errores y continuar con los aciertos, todo para llegar a esa metafórica cima. Parece curioso que aún después de todo lo visto, Marvel haya llegado a uno de sus puntos más altos con Capitán América: Civil War (Captain America: Civil War, 2016), una muy buena película de acción que no olvida ser un poco inteligente y muy emocionante.

Después de una fallida misión en Lagos, el gobierno de los Estados Unidos y la ONU han decidido frenar a los Avengers y firmar los tratados de Sokovia que establece que los superhéroes sean vigilados, adquieran responsabilidades y sólo se les ordene trabajar cuando la situación o los países lo requieran. Ante la culpa por todas las misiones perdidas y el fracaso de su vida amorosa, Tony Stark (Robert Downey Jr.) firma el documento, sin embargo ante el riesgo que esto podría implicar, especialmente para su mejor amigo Bucky, el Capitán América (Chris Evans) decide salir del trato. Con la seguridad del mundo en sus manos, el antes grupo de vengadores deberá enfrentarse para defender sus ideales y lograr hacer lo correcto.

Partiendo más de sus películas antecesoras directas que del cómic del que la película obtiene su título, Capitán América: Civil War rescata a lo largo de 147 minutos, lo mejor que la compañía Marvel había entregado en sus adaptaciones cinematográficas. Con guión de Christopher Markus y Stephen McFeely y los hermanos Anthony y Joe Russo en la dirección, la tercera entrega en la historia del Capitán América destaca entre sus similares por su elaborada historia, quizá una de las más redondas y funcionales que han gozado las películas basadas en historietas. Alejándose un poco, más no olvidándose, del toque cómico que caracterizan a las cintas de la franquicia, este filme luce más oscuro y profundo en cuanto a sus intenciones, pero siempre con una visión más humana (Aquí no hay extraterrestres, robots malvados ni dioses que enfrentar). El planteamiento de la película va de la intriga política al tratamiento de temas personales que involucran a todos los vengadores, pues ya sea un millonario o un soldado convertido en mercenario todos llegan a tener problemas que los marcan y afectan. Sin mayores complicaciones, la película funciona en términos narrativos especialmente cuando el nivel baja de intensidad ante la usual comedia a la Marvel y una cantidad de gags y referencias cinéfilas que entran con un tino envidiable.

Como dato adicional y sólo con fines comparativos, es interesante la similitud que existe entre las premisas de Batman vs Superman: El Origen de la Justicia y Capitán América: Civil War: ambas cintas presentan conflictos similares que se desarrollan gracias a la participación de una figura con las mismas intenciones, claro que a diferencia del trabajo hecho por Zack Snyder, en esta ocasión existe un toque de encanto, ingenio y un equipo ampliamente preparado que evita que la película toque fondo buscando ser algo que nunca podrá ser. No es malo ser ambicioso, pero cuando tienes algo que funciona tan bien sin la necesidad de jugar en otras ligas, la ambición tiene que darle paso a la oportunidad y Civil War aprovecha todo lo que tiene a su alcance para satisfacer al espectador.

No es extraño que Disney haya llamado de regreso a la dupla Russo después de su buen trabajo en Captain America: The Winter Soldier, pues ambos directores conocen su terreno y logran hacer una película de acción a más no poder. Con una estructura cinematográfica destacable, los Russo realizan un eficaz trabajo donde discretamente siempre está sucediendo algo, como en esas bien coreografiadas escenas de acción, en los enfrentamientos verbales y en la esperada y cumplidora batalla estelar. Con apoyo de la puntual edición y una serie de efectos especiales funcionales (salvo cuando Iron Man aparece incrustado digitalmente en un aeropuerto de una forma tan notable que pareciera que el trabajo técnico lo había hecho aquel descuidado de las fotos de Presidencia de la República en el desastre petrolero en Pajaritos), Anthony y Joe Russo marcan con este filme un hito a seguir por las películas que faltan por realizar en la lista de Marvel y Disney, de hecho y ante la innecesaria profundidad que los blockbusters han adquirido en últimos años, no estaría mal que la guerra civil del Capitán América fuera un modelo a copiar y mejorar por los grandes estudios. Ya era hora de dejarnos de intensidades que a algunos les puede quedar (ejem Christopher Nolan ejem) pero a otros los termina por hundir.

En este oportuno cierre narrativo, los Russo no dejan de expandir los horizontes de los personajes y actores que ya conocemos, el Tony Stark de un acostumbrado Robert Downey Jr ahora perseguido por su pasado familiar, el conflicto que rodea al Capitán América de un cada vez más notable Chris Evans y su amistad con el golpeado y torturado Bucky de Sebastian Stan, el padre de familia con dudas en piel de Jeremy Renner y Scarlett Johansson como la espía que quiere hacer lo correcto pero no se decide en que bando hacerlo. Por si fuera poco se integran al grupo el burlón Ant-Man (Paul Rudd) que vimos el año pasado, una increíble figura en traje negro con acabados felinos y la presentación del Spider Man de Tom Holland, quien en pocos minutos y con la interpretación más apegada al cómic que se haya visto en el cine hasta el momento, se roba la película con sus comentarios en lucha (¿Qué tan vieja es The Empire Strikes Back? o también ¿Qué tan vieja es Marisa Tomei?). Sin la necesidad de contarnos una y otra vez la historia introductiva de Peter Parker y Black Panther (los dos con películas en producción), los Russo introducen hábilmente a dichos personajes y los ponen a luchar con figuras reconocidas sin miramientos. Mención especial merece el personaje interpretado brillantemente por Daniel Brühl, la figura antagónica necesaria para un filme de este tipo. La poca fortaleza que el personaje parece tener físicamente, se desarrolla por una serie de matices psicológicos que embonan y se justifican en un muy buen momento.

No importa cuantas películas se hayan estrenado sobre superhéroes, con ese gran espectáculo llamado Capitán América: Civil War se ha llegado a esa metafórica cima en la que todos salimos conformes. Habrá que ver si los hermanos Russo pueden mantenerse en ese lugar, descender o incluso sorprendernos con su próxima irrupción en la nueva etapa del MCU. Y para todos los competidores; si alguno tiene un truco extra este es un buen momento para mostrarlo, de lo contrario Marvel acaba de poner la vara muy alta para todas las películas del género... Al menos por ahora ya hay dueño del Verano.

***+

Captain America: Civil War
Estados Unidos, 2016
Dir. Anthony Russo, Joe Russo
con Chris Evans, Robert Downey Jr, Sebastian Stan, Daniel Brühl
Duración: 147 minutos
Distribuye: The Walt Disney Motion Pictures México

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