Crítica - Sabrás que hacer Conmigo


Sabrás que hacer Conmigo
Dir. Katina Medina Mora

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Una mesa repleta de viejos amigos y nuevos extraños se llena de vino y opiniones sobre la muerte después de la presentación de una exposición fotográfica, todo en los primeros minutos de la cinta Sabrás que Hacer Conmigo (2015), segundo largometraje de la directora mexicana Katina Medina Mora. Durante la platica, dos personajes discuten sobre las relaciones, o a veces es mejor referirse a ellas como una simple historia, en la que los finales que llegan con la muerte son aceptados de formas diferentes. Jugueteando, Medina Mora le presenta al espectador las dos visiones sobre un mismo desenlace que abordará en su filme, una propuesta interesante que no deja de sentirse tibia.

Nicolás (Pablo Derqui) es un fotógrafo español radicado en México. Isabel (Ilse Salas) es una ejecutiva que trabaja en una de esas oficinas donde la vista da hacia el moderno Santa Fe. Ambos, con vidas completamente diferentes, se encuentran en una sala de espera de un hospital; ahí Nicolás aprovecha para tomarle una foto a Isabel mientras fuma al aire libre. Ese encuentro fortuito dará paso a un acercamiento amoroso, sin embargo ambos tienen cargas pesadas a sus espaldas y su relación, o su historia para ocupar perfectamente la palabra, será tan dura como improbable.

Narrada en tres miradas, la historia de Isabel y Nicolás (de hecho la de él, la de ella y la de ellos) va abarcando situaciones propias del melodrama que incentivan al filme y a los propios actores, por ejemplo, la enfermedad de Nicolás, la madre con tendencias suicidas de Isabel, la forma en como ésta busca sacar el estrés que le genera la interminable batalla con su progenitora, las intenciones que Nicolás tiene con la chica que acaba de conocer, en pocas palabras y muchas secuencias, la relación que ambos forman. Contrario a LuTo, su primer filme, donde la mayoría de las cosas se desarrollan por improvisación, la realizadora junto a las guionistas Emma Bertrán y Samara Ibrahim, organizan un fondo dramático donde lo cursi y los clichés quedan fuera en vista de una opción más verosímil. Desafortunadamente eso no quita los mismos errores que Medina Mora cometió en su ópera prima; crear, a pesar de sus intenciones y el atractivo lenguaje cinematográfico ocupado, una historia plana y aburrida.

La sutileza empleada en el filme, que cuenta con un buen trabajo en la música de Andrés Sánchez y la propositiva pero por momentos molesta, fotografía de Erwin Jaquez, se llena de ambigüedades y lugares comunes que no aportan nada al filme, haciéndolo ver hueco y monótono. Un punto donde Katina Medina Mora muestra fortaleza es en las actuaciones, especialmente en los roles interpretados por Ilse Salas y Rosa María Bianchi. Mientras Salas y Derqui demuestran con gestos y tonalidades algo que aparentemente se dice una forma y se entiende de otra, depende el punto de vista, Bianchi se interna (a veces literalmente) en la piel de una madre con penas y dolores.

Una mesa ahora llena por conocidos personajes, nos recuerda las dos intensiones que la directora tenía al momento de abordar su nueva película. Al finalizar los créditos, esas intenciones quedan precisamente como eso, intenciones que sin un arco donde desarrollarse caen en una película gris que lucía ser más inteligente. Recordando aquella frase encontrada en El Largo Adiós de Raymond Chandler y que da título al filme, se sabe donde puede estar el espectador, el problema es que nunca se sabe que hacer con él.

**

Sabrás que hacer Conmigo
México, 2015
Dir. Katina Medina Mora
con Ilse Salas, Pablo Derqui, Rosa María Bianchi
Duración: 86 minutos
Distribuye: Cinépolis Distribución

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