Crítica - El Buen Amigo Gigante


The BFG
Dir. Steven Spielberg

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

A principios de la década de los ochenta, el consolidado director Steven Spielberg se unió con la productora Kathleen Kennedy, el compositor John Williams y la guionista Melissa Mathison para llevar a la pantalla grande a uno de sus personajes más personales: su mejor amigo imaginario creado para combatir el atípico ambiente familiar causado por el divorcio de sus padres. Después de un par de encuentros con Mathison, la anécdota derivó en la historia de un extraterrestre que era abandonado por los de su especie y rescatado por un singular niño con una bolsa llena de lunetas. Con esa singular narración sobre la amistad llamada E.T.: El Extraterrestre, Spielberg demostraba sus habilidades tras la cámara y su capacidad para atrapar con un relato encantador y emotivo. Treinta y cuatro años después, el mismo equipo se reúne para llevar a las pantallas otra historia de amistad entre un ser fantástico y un pequeño infante poco cuidado en El Buen Amigo Gigante (The BFG, 2016) una película que, si bien no puede negar el toque de cada uno de los integrantes del equipo antes mencionado, no tiene los alcances que se podrían esperar del cuarteto que cautivó a los ochenta.

Basada en el libro homónimo de Roald Dahl, The BFG (abreviatura de Big Friendly Giant que al español se traduce como BAG) sigue la historia de Sophie (Ruby Barnhill), una pequeña niña huérfana que una noche cualquiera descubre a un gigante (con voz, movimientos y rostro animado de Mark Rylance) deambulando por las calles de Londres. Al ser atrapada, el gigante la lleva a la tierra de los gigantes, un grandioso mundo que surge sobre los cielos de la capital inglesa; ahí Sophie conocerá más sobre la solitaria vida de su buen amigo gigante, su trabajo como repartidor de sueños y su rivalidad con los gigantes, unas enormes figuras monstruosas que podrían acabar en cualquier momento con su hambre de carne humana cruda invadiendo la Gran Bretaña.

Después de alcanzar un inigualable estado de madurez con sus últimas tres cintas (cuatro si retrocedemos a los tiempos de Munich), Steven Spielberg regresa a una de esas historias que lo hicieron popular entre los cinéfilos a lo largo de tres décadas. Desafortunadamente, sin negar que el intento es loable entre una oleada de grandes películas cuya sustancia se pierde entre decenas de artilugios secundarios, El Buen Amigo Gigante no tiene ni de cerca el ímpetu sentimental que tenían sus primeros trabajos. Claro, en el vistoso y colorido trabajo de Spielberg, con el apoyo máximo del fotógrafo y colaborador recurrente Janusz Kaminski, se puede notar el oficio del director, sin embargo, el filme se siente, dado a su poco ritmo y trama innecesariamente complicada, frío y distante en comparación con trabajos previos del cineasta.

Comenzando como una historia de amistad transformándose lentamente en una epopeya disparatada, incluso si consideramos que se desprende de un libro infantil de 200 páginas, The BFG navega ligeramente entre terrenos conocidos por el director y su grupo de colaboradores, no tiene empacho en presentar escenarios visualmente destacables iniciando con un acertado juego con las luces y la penumbra seguido de un festín de colores con mención especial al lugar donde brotan los sueños, toca con delicadeza la inocencia de un personaje que ya pertenece a Spielberg y a su soberbio nuevo actor fetiche Mark Rylance tanto como le pertenece a Dahl y su brillante ilustrador Sir Quentin Blake. Pero, al igual que el valle en el que el amigable gigante es usado como un proyectil por parte de otros gigantes, la película arranca rápidamente, sin contemplaciones en sus personajes, desarrolla el definido juego visual e infantil planteado desde los primeros minutos y poco a poco va enfilándose hacía un final feliz evidente brincando un bache narrativo con gracia y chistes escatológicos.

Hace poco se hablaba del afortunado acercamiento que los hermanos Duffer habían tenido a los primeros trabajos de Spielberg en la serie Stranger Things de Netflix, caso similar al que presentó J.J. Abrams, en su época anterior a los viajes al espacio, en ese homenaje sentimental conocido como Super 8. Con una nueva ola de realizadores homenajeando al director de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, Tiburón y Jurassic Park, el propio Spielberg utiliza a El Buen Amigo Gigante para recordarnos que el hombre que logra conmover y atrapar a los espectadores, novatos, de antaño y ajenos sorprendidos como alguna vez lo fue François Truffaut, sigue ahí. Ojalá, la próxima vez que nos encontremos con ese Spielberg y su impresionante equipo (con la ausencia natural de Mathison, fallecida el año pasado), sea con un proyecto que nos inunde con fuerza y no sólo nos de unos cuantos golpecitos.

**+

The BFG
Estados Unidos, 2016
Dir. Steven Spielberg
con Mark Rylance, Ruby Barnhill, Penelope Wilton, Rebecca Hall
Duración: 117 minutos
Distribuye: The Walt Disney Motion Pictures México

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