Crítica - Star Trek: Sin Límites


Star Trek Beyond
Dir. Justin Lin

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

No estaba de más dudar cuando se anunció que una tercera cinta de la revitalizada franquicia de Star Trek estaba en desarrollo, especialmente si el hombre responsable de este nuevo impulso que gozaba la saga creada por Gene Roddenberry hace cincuenta años, había salido de la silla del director para jugar con el Halcón Milenario y cedido su lugar a Justin Lin, quién había revivido de entre las cenizas a Rápido y Furioso y elevó las películas a su cargo (la cuarta entrega que sirvió para reunir al equipo original, la quinta entrega que sorprendió a todos con su brava secuencia con una caja fuerte brincando por las calles de Brasil y la sexta, con la que arrasó la taquilla en el mundo) a rangos insospechados. Todos podemos disipar nuestras dudas, pues una vez que los créditos finales comienzan y la voz de Rihanna inunda la oscuridad de la sala, podemos comprobar que Star Trek: Sin Límtes (Star Trek Beyond, 2016) es el filme de acción que estábamos esperando y, dicho sea de paso, merecemos.

A la mitad de una larga misión en el espacio. el USS Enterprise, comandada por el capitán James T. Kirk (Chris Pine), es enviado a un territorio inexplorado para rescatar a la tripulación de una nave de la Federación. Sin embargo, lo que parecía ser una misión más se convierte en una organizada trampa liderada por Krall, un poderoso y peligroso extraterrestre. Con su nave destruida y su equipo tomado como rehén, el capitán Kirk deberá reunirse con el comandante Spock (Zachary Quinto), su amigo el doctor McCoy (Karl Urban), el teniente Chekov (Anton Yelchin) y su ingeniero abordo Scotty (Simon Pegg), quién ha encontrado a una olvidada extraterrestre que podría ayudarlos a cumplir su misión y regresar a casa sanos y salvos.

Sí Star Trek En la Oscuridad, la obra máxima de esta nueva trilogía era la película más accesible y fascinante de la incipiente trilogía, Star Trek: Sin Límites es la entrega pensada y ejecutada especialmente para trekkies, no por complicada sino por notable dentro del ADN de la historia general de Viaje a las Estrellas. La razón de que este filme mantenga el espíritu de la serie de televisión de los sesenta y de las torpes pero interesantes películas de los setenta, proviene desde la arriesgada decisión de confiar su guión al equipo conformado por el novato Doug Jung y Simon Pegg, probado comediante, miembro del elenco y reconocido fan de la saga. Homenajes a Leonard Nimoy aparte, el filme adquiere una temática similar a la que presentaban los capítulos de la serie original, aquí la elegancia y sobriedad que J.J. Abrams y sus guionistas (entre ellos Roberto Orci, que aportó ideas para Beyond) habían agregado a los dos filmes anteriores es sustituida con una gracia inherente, momentos de comedia y un halo de inocencia ante lo que se proyecta.

Comparando con sus antecesoras, se podría decir que Star Trek Beyond peca de sencilla dramáticamente hablando, pero en pantalla eso no se siente gracias a la mano de Lin, quién convierte a esta entrega en un abierto ejercicio de acción y entretenimiento. Con su experiencia en películas sobre autos tuneados, el director se dedica a brindar amplias escenas de persecución y batallas cuerpo a cuerpo bien ejecutadas, tal vez con tantos cortes de edición como editores (¡4!), donde la comedia y un par de subtramas innecesarias (como aquella donde inútilmente se rebela la preferencia sexual de uno de los tripulantes del Enterprise; gracias pero no gracias) conviven armoniosamente entre golpes, explosiones y las potentes composiciones de Michael Giacchino. Es fácil reconocer las pocas escenas de acción llevadas con destreza en los primeros dos filmes de la serie de reboots, pero ninguna tiene los alcances visuales del ataque y destrucción de un icono de la saga; mención especial si dicha secuencia se disfruta en su versión en IMAX.

Establecidos como equipo, el elenco encabezado por Chris Pine también se ve beneficiado en este cambio de dirección. El Spock de Zachary Quinto, con sus problemas internos saliendo de lo más profundo de su parte humana, se impulsa gracias a su relación con el más notable Doctor McCoy (Bones, para los que tenemos más parte humana que vulcana) de Karl Urban, comic relief de la cinta por momentos. Con más participación de Pegg en el filme, su personaje es quién establece el conflicto y proyecta la solución, y la aparición de Sofia Boutella, directamente desde su "picudo" personaje en Kingsman: El Servicio Secreto, el resto del elenco, entre ellos Zoe Saldana, John Cho y el recientemente fallecido Anton Yelchin, a quién le dedican el filme después de su repentina muerte meses antes de la premiere de la cinta. En su debut y despedida, Idris Elba desaparece entre kilos de maquillaje y una voz pausada para darle vida al villano en turno, una figura que cumple pero cuyas motivaciones no son diferentes a las de Khan o Nero en las primeras dos entregas.

Divertida y emocionante a ratos, justo al final de un verano para el olvido, Star Trek Sin Límites es oro puro, demostrando que aún hay hacia donde moverse en esta renovada franquicia con más de cincuenta años; así como el espacio, las posibilidades son infinitas. Ah, por cierto ¡Feliz Cumpleaños Sr. Spock!

***

Star Trek Beyond
Estados Unidos, 2016
Dir. Justin Lin
con Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Idris Elba
Duración: 120 minutos
Distribuye: Paramount Pictures México

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