Crítica - Guardianes de la Bahía


Baywatch
Dir. Seth Gordon

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Es claro que Hollywood atraviesa una crisis de ideas y este verano, una de las épocas doradas para la venta de boletos en el mundo, es prueba de ello. Entre héroes de cómics, secuelas y precuelas (innecesarias la gran mayoría) y comedias que pocas veces logran sacar una risa, el cine de las grandes masas se ha enfrascado en una espiral de tonta comodidad en la que el máximo perdedor es el espectador. Sin embargo, las propuestas populares más fallidas son los llamados reboots, especialmente aquellos donde el material original era tan malo que valía la pena mantenerlos en el olvido. En ese espectro se ubica Guardianes de la Bahía (Baywatch, 2017), primer intento en cine de la popular serie de televisión en los noventa, cuyo encanto radicaba en la explotación corporal de sus protagonistas y la ingenuidad propia de la época. En la pantalla grande, el proyecto sobre un grupo de guardacostas se vuelve un juego soso y poco ingenioso de la llamada "nueva comedia americana".

Mitch Buchannon (Dwayne Johnson), un devoto salvavidas, descubre que un nuevo club a la orilla de la playa podría estar encubriendo un peligroso negocio relacionado al narcotráfico. Con el desprecio de las autoridades locales, Buchannon deberá investigar todas sus sospechas al mismo tiempo que prepara a un grupo de nuevos reclutas guardacostas: la guapa y recurrente Summer (Alexandra Daddario), el geek con sobrepeso Ronnie (Jon Bass) y el imprudente ex-medallista olímpico Matt Brody (Zac Efron), quién no está del todo conforme con el liderazgo de Mitch y las actividades extra laborales que desarrolla su grupo de Guardianes de la Bahía.

Escrita a doce manos, Baywatch resulta ser uno de esos penosos casos donde las risas provienen del desgane más que del humor. Con su ridícula trama, que aún en sus mejores momentos no puede abandonar el absurdo que vive en su origen, la película intenta ser una respuesta más aprovechada a aquel serial que llenó las televisiones durante la década de los noventa.  A veces, el director Seth Gordon logra momentos destacados en los que se ríe de sí misma, burlándose de ese juego de detectives asoleados en situaciones tan tontas como quedarse dormido en la playa en temporada de calor; desafortunadamente estos se ven reducidos cuando Guardianes de la Bahía se toma demasiado enserio, volviéndose lo que en ocasiones criticaba: una babosada sexista y guanga floja.

De hecho, la película funciona bien cuando, en la tradición de cualquier producto mediocre, todos se callan y se limitan a mostrar sus cuerpos en cámara lenta o en acción. Con más de una docena de chistes escatológicos, más enfocados en la genitalia masculina que en otras cosas, la película se vuelve reiteradamente vulgar y molesta. Su ritmo pausado entre la confusión de géneros, a ratos una película de buddy cops y en otros, el peor episodio de CSI: Miami y los efectos especiales de tercera, dignos de la serie noventera, no ayudan en este intento por llevar al público del 2017 una historia que nació y caducó en 1991. En el arte de cocinar dicen que sí la materia prima está rancia, el pastel no sabrá bien; lo mismo pasa con el cine.

Entreteniendo como mínimo, lo que prometía ser la "comedia del verano" se mantiene a flote gracias a su elenco, liderado por Dwayne Johnson y Zac Efron, una dupla con el suficiente encanto para salvarse en un mar de malos actores. Johnson, enfocado en el papel de un guardacostas con alma de soldado y Efron, una especie de Ryan Lochte aún más idiota y más irresponsable, destacan por su química y gracia más que por su cuerpo. En el elenco de modelos de aparador con movimiento (mismo talento para actuar que los que llenan los pasillos de las tiendas de ropa), desfilan Alexandra Daddario, Priyanka Chopra, Kelly Rohrbach, Ifanesh Hadera, Jon Bass (cuya comedia tiene la chispa actual del pebetero olímpico de Barcelona 92), David Hasselhoff, una irreconocible Pamela Anderson y la cantante Belinda, quien contrario a sus ganas de triunfar... como siempre, se pierde en un papel deplorable: la chica drogada y fácil del momento.

No se puede culpar al sol, ni a la playa de la terrible decepción que resulta ser Baywatch. En una época donde el cine no se preocupa por ofrecer cosas interesantes, esta película resalta todos sus errores; más si los exponemos en cámara lenta. 

*+

Baywatch
Estados Unidos, 2017
Dir. Seth Gordon
con Dwayne Johnson, Zac Efron, Alexandra Daddario, Priyanka Chopra
Duración: 114 minutos
Distribuye: Paramount Pictures México

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