Crítica - Spider-Man: De Regreso a Casa


Spider-Man: Homecoming
Dir. Jon Watts

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Ha pasado poco más de un año desde que Marvel y Sony dejaron de lado sus diferencias (más relacionadas a la propiedad de una marca que a la creatividad o a un estilo) y se unieron brevemente para llevar a la pantalla grande un nuevo Hombre Araña, una versión fresca y más joven que aquellas interpretadas anteriormente por Tobey Maguire y Andrew Garfield. Después de su primera aparición en el cine, en un par de secuencias de Capitán América: Civil War, quedó comprobado que la unión había funcionado; uno de los personajes más queridos del mundo de los cómics había regresado al celuloide con el pie derecho.

Con su primera película en solitario, extrañamente bautizada como Spider-Man: De Regreso a Casa (Spider-Man: Homecoming, 2017), esta reinvención al amigable personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko en los sesenta se enfrentaba a un grupo de factores que podrían haberla afectado fácilmente, especialmente por tratarse del segundo reboot en fila sobre un personaje ahora perteneciente a un universo cinematográfico y narrativo que parece estar en retroceso dentro de una época en la que los grandes blockbusters han perdido la capacidad de sorprender al público. Afortunadamente, la cinta (al igual que su protagonista entre edificios) esquiva todos esos problemas y se convierte en un delicioso ejercicio de frescura; estamos ante una película de superhéroes que logra ser algo más que eso.

Después de unirse a los Vengadores en su misión por detener el escape del Capitán América y el Soldado del Invierno, Peter Parker (Tom Holland) regresa a casa de su tía en Queens esperando la próxima llamada de Tony Stark (Robert Downey Jr.), quién lo ha tomado como su protegido. Sin embargo, lo único que recibe es a uno de los asistentes de Stark, Happy (Jon Favreau) de niñero y un montón de crímenes callejeros. Decidido a continuar su vida como preparatoriano, Parker descubre una red de venta de armas ilegales que lo llevará hasta Vulture (Michael Keaton), un peligroso sujeto que arma artefactos peligrosos con los restos de las guerras en Nueva York y Sokovia. Equipado con el traje de última generación de Industrias Stark, Peter deberá investigar cuál es el próximo movimiento criminal de Vulture y continuar con sus actividades como genio escolar.

Dirigida por el poco conocido Jon Watts y escrita a doce manos por Watts, Jonathan Goldstein, John Francis Daley, Christopher Ford, Chris McKenna y Erik SommersSpider-Man: Homecoming se salta la repetitiva historia de origen del personaje y se enfoca en un Peter Parker a la espera de una nueva llamada por parte de los Vengadores mientras lidia con todos los problemas que implica ser un adolescente. En esos momentos, cuando la película justifica su nombre original y se convierte en una suerte de coming of age para superhéroes adolescentes, la historia, atípica en el género, alcanza otros niveles.

Retratando a un Peter Parker/Spider-Man un tanto inmaduro, producto de los miedos de su tía viuda, sus poderes recién adquiridos, muchos de ellos aún desconocidos por él, y su poca convivencia social, el filme juega con el estilo de las películas de John Hughes (con un homenaje a Ferris Bueller's Day Off salpicando por ahí): pone al joven a interactuar con las mujeres, debatirse entre hacer lo correcto o divertirse en una fiesta sin padres, defenderse en español de uno de los muchos halagos que recibe su tía (el filme burlándose de uno de los elementos que nos hacía desconfiar de él) y hasta enfrentarse al padre de la chica que le gusta en su primer encuentro. Refrescando el panorama de las películas basadas en cómics y sin caer en el estereotipo del millennial promedio, el equipo detrás de Spider-Man: De Regreso a Casa consigue llevar a la pantalla grande el espíritu de los cómics.

En su primera producción de alto presupuesto, Watts ingenia secuencias interesantes especialmente en aquellas donde el humor, el ingrediente principal del filme, hace su aparición. Uno no pensaría que el primer chiste de una película del Hombre Araña sería sobre la corrección política, ni que el último se burlaría de la paciencia de todos aquellos que buscaban algo más, sin embargo todos estos chistes, además de referencias geek y un increíble soundtrack que mezcla a Spoon con The Ramones, entran con tanta facilidad que el resultado parece genuino. Aunque la poca experiencia de Watts se llega a notar en ciertas escenas donde el ambiente y el movimiento frenético de la cámara perjudican la experiencia, el realizador logra un trabajo destacable en las escenas de acción, todas conocidas desde los trailers pero disfrutables por igual.

Quizá el elemento más brillante de Homecoming sea su elenco, encabezado por Tom Holland, quién encuentra en su juventud y frescura el pretexto perfecto para enfundarse el traje de Spider-Man. Holland, una estrella en potencia, convence con su acento neutro y su actitud de nerd torpe de quince años, aunque en la realidad tenga un par de años más. La química que Holland establece con Jacob Batalon, su mejor amigo y el mismo Robert Downey Jr, dándole el sello del Universo Cinematrográfico de Marvel con su aparición como Tony Stark fungiendo como protector, es otra de las razones del éxito que tiene la historia. Aunque hay personajes que se sienten un tanto desaprovechados, como Marisa Tomei encarnando a una buenísima muy buena Tía May y Zendaya, de quien seguramente sabremos un poco más en las siguientes entregas, el villano se roba el espectáculo con su buena construcción, un villano de la working class a la que Springsteen le canta, y la ejecución a cargo de Michael Keaton. Con experiencia en los personajes alados (La Academia aún le debe un Oscar por Birdman), Keaton hace un Buitre inteligente y sobrio; librándose de cualquier cliché tentador, el también interprete de Batman entrega uno de los mejores villanos en el género en los últimos años, tal vez sólo por abajo de Heath Ledger en The Dark Knight y Alfred Molina en la superior Spider-Man 2.

Con un resultado sorpresivo, aún para los más optimistas, Spider-Man: Homecoming consigue todo lo que se propone: es divertida, es ingeniosa, es diferente y te hace querer ver más del amigable vecino que tira telarañas y escala paredes. Lo lograron, Spider-Man es increíble de nuevo.

***+

Spider-Man: Homecoming
Estados Unidos, 2017
Dir. Jon Watts
con Tom Holland, Robert Downey Jr, Michael Keaton, Jacob Batalon
Duración: 133 minutos
Distribuye: Sony Pictures México

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