El castigo de Xavier Dolan y la venganza de su Madre.


Cuando un joven canadiense presentó en Cannes su primera película, las sorpresa invadió a varios de los asistentes. Con veinticinco años cumplidos, Xavier Dolan regresa al certamen ahora a la Selección Oficial con una cinta que aborda al personaje más importante en la filmografía del quebequés: su madre.

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Con apenas veinticinco años de edad, Xavier Dolan puede ser considerado todo un veterano del cine canadiense; iniciando su carrera a los cuatro años como actor, tuteándose por cartas con Leonardo DiCaprio cuando este iniciaba su fama mundial con el estreno de Titanic y trabajando en el doblaje al francés de exitosas películas como la franquicia de Harry Potter o la serie South Park. Sin embargo el reconocimiento llegaría a Dolan dos años antes de cumplir dos décadas de edad; con el estreno de su primer largometraje Yo Maté a mi Madre (J'ai tué ma mere, 2009) en el Director's Fortnight, sección paralela del Festival Internacional de Cine de Cannes donde su cinta sería reconocida con una ovación de ocho minutos y tres premios, incluido un reconocimiento al joven a observar. Los organizadores del certamen no se equivocarían, Dolan era uno de esos talentos que no aparecen todos los días.

Escrita a los dieciséis y a modo de autobiografía, Dolan relata en Yo Maté a mi Madre la historia de un rebelde adolescente, Hubert y la débil relación que existe con su madre. La historia un tanto inmadura funciona gracias a la frescura que Dolan agrega con ciertas técnicas pop recordando el primer cine de Gus Van Sant. La relación entre la madre y el hijo problemático se disfruta como propia gracias a la cercanía con la que se cuenta y se entiende.

En entrevista, el realizador afirmó que trata de no complacer a los críticos, ni a nadie: "cuando escribo guiones.. hay un punto en el que relato cosas que me pasaron a mi y así puedo mantener la autenticidad y eso es lo que busco". La autenticidad le ha costado caro a Dolan, después del estreno de la cinta, el director habló sobre la reacción de su madre al ver la película "Su reacción fue muy tímida y sin palabras. Ella dijo, la amé, reí y lloré, no preguntes más".

En sus siguientes cintas, Los Amores Imaginarios (Les Amours Imaginaires, 2010) donde al ser la historia de un juvenil triángulo amoroso no hay muchas referencias a alguna figura materna, Lawrence Anyways (2012) la historia de un hombre que para sorpresa de su esposa decide cambiar de sexo y Tom en el Granero (Tom a la Fèrme, 2013) un fantástico thriller basado en la obra de Michel Marc Bouchard donde un hombre visita la granja de su novio fallecido solo para encontrarse con su desconocida madre y un abusivo hermano, Dolan decidió tomar otras historias lejanas a su figura materna, sin embargo su regreso al Festival de Cannes, ahora en la Selección Oficial con Mommy (2014), sería con otra historia sobre una madre y un hijo en algo que el director quebequés describe como una venganza.
Desde mi primera película he hablado sobre amor. He hablado sobre la adolescencia, el secuestro y el transexualismo. He hablado sobre Jackson Pollock y los 90s, sobre la enajenación y la homofóbia. He abordado escuelas y el uso muy franco-canadiense de la palabra "Especial", he ordeñado a las vacas, la cristalización de Stendhal y el Síndrome de Estocolmo. He usado expresiones agresivas y también he hablado sucio. He hablado en Inglés de vez en cuando y he hablado por mi parte demasiadas veces.
Porque esa es la cosa cuando tu "hablas" sobre algunas cosas. Supongo que siempre hay un riesgo inevitable de hablar mierda. Es por eso que siempre había decidido atenerme a lo que sabía o lo que más o menos está cerca de mi piel. Temas que conocía bien o sabía lo suficiente por mi parte o por el suburbio donde vivía o porque yo sabía que tan profundos eran mis miedos hacía los demás y todavía lo son. Porque sabía que las mentiras que nos decimos a nosotros mismos cuando vivimos en secreto o el amor inútil que obstinadamente damos a los ladrones de tiempo. Estas son las cosas que he llegado a tener lo suficientemente cerca para querer realmente hablar de ellos.
Pero si hubiere uno, un solo tema que yo conozco mejor que ninguno otro, ese que incondicionalmente me inspiraría y que amo por encima de todo, sin duda ese sería mi madre, y cuando digo madre, me refiero a mi MADRE en mayúsculas, a la figura que ella representa. Porque es a ella, a quien siempre regreso. Es ella a quien quiero ver ganar la batalla, ella a quien le quiero inventar problemas para que ella pueda tener el crédito de resolverlos, ella a quien le hago todas mis preguntas, ella a quien quiero escuchar gritar fuerte y alto cuando no nos decimos nada. Es ella quien quiero que tenga razón cuando estamos mal y no importa quien tendrá la última palabra.
En los días de Yo Maté a mi Madre, sentí que quería castigar a mi madre. Sólo cinco años han pasado desde entonces y creo que, con Mommy, estoy buscando su venganza. No pregunten.
En una cuartilla entregada a la prensa y distribuidores en Cannes, Dolan explicaba como veía a su nuevo filme. Sin sinopsis largas ni enredos, el realizador narraba el significado de su cinta. Diane, una madre divorciada que plantea abandonar a su hijo Steve en un hospital pues no puede controlar el Trastorno por déficit de atención con Hiperactividad (ADHD) que este posee, es el pretexto que el cineasta ocupa para contar una historia de amor, poco convencional, entre madre e hijo. Según el propio Dolan, Mommy y Yo Maté a mi Madre son "planetas diferentes pero con varias lineas paralelas entre sí".

Filmada en 1:1, formato que Dolan ya había ocupado en el videoclip College Boy de Indochine, la cinta tiene varios elementos distintivos del cine de este autor. El diseño visual, la musicalización en esta ocasión con temas de Dido, Sarah McLachlan, Céline Dion y Oasis y especialmente su reparto, coincidiendo con tres colaboradores habituales: Antoine Olivier Pilon, protagonista del ya antes mencionado College Boy, Suzanne Clément quien en Yo Maté a mi Madre interpretaba a la maestra Julie, la válvula de Escape de Hubert y aquí funciona de la misma forma en la relación entre Diane y Steve y Anne Dorval, la mamá en los dos filmes antes mencionados, sin duda Dolan encuentra una similitud entre Dorval y su propia madre.

Con su destacable carrera Dolan se ha ganado seguidores y detractores. Confrontar al crítico del Hollywood Reporter con un nada respetable "puedes besar mi egolatra trasero" en menos de 140 caracteres o reclamar a Cannes el no recibir su tercer filme en la competencia oficial y relegarlo a un certamen menor ocasionando su salida para presentar en Venecia su cuarto filme y ganar el premio FIPRESCI, son algunos de los actos que han llevado al realizador a ser catalogado como un enfant terrible. Sin embargo al presentar en una sala de cine sus filmes, la actitud por momentos intensa y por otros tímida que caracterizan a Dolan poco importa.

Después de las proyecciones para prensa en el Festival francés, los comentarios anunciaban una buena acogida. Peter Bradshaw del diario The Guardian declaró "Es un placer transgresor y ostentoso, desde conversaciones barriobajeras hasta sexo inesperado y una sorprendente profundidad emocional... Un notable triunfo para Dolan", mientras que Stephen Dalton de The Hollywood Reporter alabó el filme con "Es la película más cálida, más humana y menos narcisista de Dolan hasta la fecha". En la lista que sigue todas las reseñas del festival publicada por el blog Micropsia de Diego Lerer, Mommy aparece con calificaciones que oscilan entre 8.5 y 3, ubicándola en el noveno lugar de preferencias para ganar la Palma de Oro, según los críticos encuestados.

El 22 de Mayo, Mommy tuvo su Alfombra Roja y presentación oficial en Cannes, al finalizar se desató una ovación de pie en la que el director, con un traje azul antiprotocolario, rompió en llanto. El muchacho que hace siete años había iniciado la aventura de dirigir, protagonizar y producir, entre muchas otras virtudes, un filme se encontraba a la mitad de una sala repleta de aplausos. Tras felicitar a sus miembros del elenco, volteó y con un abrazo emotivo felicitó a su Mamá. Podrán no hablar el mismo lenguaje e incluso puede que Yo Maté a mi Madre no sea del todo un castigo ni Mommy una venganza, lo que es cierto es que en esa sala de Cannes hay un joven que utiliza el cine como un escape catártico con todas las implicaciones que eso conlleva, que arriesga sus sentimientos y juega con ellos a su gusto. Sin las mismas credenciales que muchos de los competidores en la Selección Oficial de muchos festivales, Dolan tiene algo que sabe explotar y que a este paso lo llevará al lugar que se merece: su apreciable honestidad.

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