Crítica - Cantinflas


Cantinflas
Dir. Sebastián del Amor

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

En 2012, el poco conocido realizador Sebastián del Amo sorprendió a muchos en la industria cinematográfica nacional con su curiosa versión de la vida del director, actor y tramoyista Juan Orol, el denominado "Ed Wood Mexicano" gracias a su "calidad". En El Fantástico Mundo de Juan Orol, Del Amo aplicaba muy buenos valores técnicos, ya sea la dirección de arte, el vestuario y un encantador uso del blanco y negro junto a la brillante actuación de Roberto Sosa, para relatar una historia que como su nombre lo indicaba era por demás fantasiosa. En su segundo largometraje, el director retoma a otro personaje del Cine Mexicano y realiza un experimento similar, sin embargo la importancia del personaje y el poco tacto que se tiene al intentar contar su historia termina por superar todo el trabajo empeñado en su realización: Cantinflas (2014) es un fracaso como película.

Escrita por Edui Tijerina y Sebastián del Amo (aunque por ahí hay un pobre incauto luchando por la propiedad "intelectual" de la historia, nunca mejor ocupadas las comillas en una oración) la película gira alrededor de dos ejes. En 1955, el productor Michael Todd (Michael Imperioli) está por arrancar el proyecto más ambicioso de su carrera: la versión cinematográfica de la novela de Julio Verne, La Vuelta al Mundo en Ochenta días, para ello deberá convencer a los ejecutivos de United Artist y así arrendar un gran acuerdo de producción y distribución, el único problema al que Todd se enfrenta es que no tiene a ningún actor confirmado y es ahí donde el nombre de Cantinflas puede adquirir cierta notoriedad. Dos décadas antes, Mario Moreno (Óscar Jaenada) entra a trabajar a una pequeña carpa en México, su poca capacidad como boxeador, torero y otras profesiones lo llevan a aceptar un trabajo como asistente en el lugar, cosa que podría traerle muchos beneficios al momento de subir al escenario por primera vez.

Hay algo que nunca se debería de olvidar al momento de hacer una película biográfica: por más pequeño o grande que sea el personaje a tratar, siempre hay que hacerlo interesante. En los últimos años tenemos muchos ejemplos sobre biopics con buen ritmo, ahí están Ray sobre Ray Charles, La Vie en Rose sobre Edith Piaf y Lincoln sobre el presidente americano Abraham Lincoln, por solo mencionar algunas. Todas las cintas anteriores tienen potentes interpretaciones y un guión constante que nunca deja que el espectador se pierda o peor, se aburra. La actuación de Óscar Jaenada es impresionante, los más puristas reclamaban sobre la presencia de un actor español interpretando al peladito de México y vaya que puede callar todos esos comentarios. Además de su increíble parecido con Cantinflas, Jaenada logra adaptar y reproducir su forma de hablar con todo y cantinfleo, su gestos, ademanes y guiños. No hay muchas palabras para describir el buen trabajo del español en el filme, desafortunadamente y contrario a los casos de Jamie Foxx, Marion Cotillard y Daniel Day-Lewis en los trabajos arriba mencionados, él es el único elemento que funciona completamente.

El guión tiene muchas deficiencias. El "homenaje" de Del Olmo y Tijerina pretende contar varios momentos de la vida del comediante sin establecer una línea dramática entre estos. Así por medio de saltos, en donde las leyendas con lugar y fechas son más que necesarios, vemos a Cantinflas siendo arrojado al lodo por un empresario perdiendo su trabajo y estabilidad e inmediatamente después negociando en un perfecto inglés con un productor, poniéndose en el papel de gran estrella y pidiendo algo más que un pequeño cameo. Ahí es donde la película falla completamente, el superficial libreto permite que la cinta se convierta en un caricaturizado ejercicio donde se pierden momentos importantes y más interesantes de la vida de Cantinflas que los presentados en la película, en el afán de mostrar un momento específico, el triunfo de Moreno en los Globos de Oro de 1957 en una escena francamente barata.

La película bien pudo haber mencionado la salida del ejercito de un pequeño Mario Moreno a petición de su padre, la relación entre el comediante y su familia formada por su compañero Estanislao Shilinsky (bien Luis Gerardo Méndez) y Valentina Ivanova (¿En qué estaba pensando Ilse Salas?), el conflicto que tuvo con Manuel Medel (en la película un insufrible Javier Gurruchaga) y su posterior mancuerna, el presunto amorío con Miroslava Stern (Ana Layevska), su debacle como actor o la estrecha relación que tuvo con los gobiernos priístas, pero los guionistas deciden irse por el caprichoso lado fácil y así la película termina siendo autocomplaciente y banal.

Al igual que Todd con La Vuelta al Mundo en Ochenta días, Del Amo estaba más enfocado en encontrar actores para hacer cameos y tener retratada a la plana mayor de la época de oro del cine nacional que en sus personajes principales. Fuera de Jaenada y el habitualmente correcto Luis Gerardo Méndez, el reparto está enfocado en ser alguien que no son y que no les queda. Sí, Julio Bracho la hace de Jorge Negrete, Barbara Mori de Elizabeth Taylor (Seguramente se parecen en algún momento del día), Ximena González Rubio es María Félix, José Sefami es Diego Rivera (o una versión diminuta del pintor), Joaquín Cosío es El Indio Fernández (El cochiloco, una vez más pero ahora listo para echar balazo con la ropa de la época) y Adal Ramones es Mantequilla (Si, ajá). Pero ¿Qué pasa con la tan mal dirigida Ilse Salas que olvida el acento europeo a la menor provocación o que tal Ana Layevzka como una muda Miroslava?.

En estos casos, la espectacularidad de una cinta de época recae en los visibles elementos técnicos. Aquí  la dirección de arte es, por momentos, mediocre (United Artist es del tamaño del pueblo vaquero de Six Flags y aparentemente desde todas las ventanas de la Ciudad de México se ve la cúpula de Bellas Artes) y el maquillaje con mención especial a la peluca de Michael Imperioli, se ve falso. De hecho, hay pocas escenas tan rescatables de la película como los minutos iniciales (los amantes del cine agradecemos tal regalo antes de semejante grosería) y aquel número de baile emulando a El Bolero de Raquel en los créditos finales.

Una figura como Cantinflas puede salvar casi todo, salvo en este caso que con todo y un actor que bien podría pasar como Cantinflas, fracasa estrepitosamente en cualquiera de sus intenciones ya sean contar una historia o realzar a un personaje. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas eligió a Cantinflas como nuestra representante rumbo al Oscar; recordando un famoso diálogo ocupado en la cinta, en este mundo hay ideitas e idieotas, la selección del filme de Del Olmo y probablemente toda la película en general, es una de las últimas. 

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Cantinflas
México, 2014
Dir. Sebastián del Amo
con Óscar Jaenada, Michael Imperioli, Luis Gerardo Méndez, Ilse Salas
Duración: 106 minutos
Distribuye: Televisa Cine

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