Crítica - Perdida


Gone Girl
Dir. David Fincher

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Hay un momento en Perdida el bestseller escrito por Gillian Flynn, en el que Nick Dunne, protagonista principal de la historia, comparaba la situación a la que se enfrenta en la novela de más de 400 páginas con una película de cine noir del siglo pasado. La curiosa observación, principalmente justificada por el antiguo oficio como críticos de cine de Dunne y la misma Flynn, puede fácilmente describir a la versión cinematográfica de la obra. Perdida (Gone Girl, 2014) recibe de manos del director David Fincher, el tratamiento ideal para convertirse, en menos de 145 minutos, en la película noir que la novela de Flynn siempre quiso ser.

En la mañana de su quinto aniversario de bodas, Nick Dunne (Ben Affleck) ha dejado a su esposa sola en casa para ir al bar que atiende junto a Margo, su hermana gemela (Carrie Coon). Al regresar, su esposa Amy (Rosamund Pike) ha desaparecido dejando una escena violenta a su paso; la puerta abierta, el gato afuera, la mesa destruida y los sillones tirados. Tras informar a la policía de la desaparición, Nick se enfrenta a las miradas acusadoras de la pequeña población y el acoso inmediato de la prensa, cosa que empeora conforme avanza la investigación, pues el hombre parece ser el principal sospechoso de la ausencia y posiblemente muerte de su esposa.

"¿Qué estás pensando?, ¿Qué nos haremos?", con estas interrogantes inicia Flynn la adaptación al celuloide de su tercera novela publicada. Las preguntas son solo una pequeña introducción de lo que estamos por ver, pues Perdida además de ser un meticuloso y bien ejecutado thriller, es una brutal representación del matrimonio en una época en la que el divorcio es cada vez más aceptado. Aprovechando la desaparición de la parte femenina de la historia, Flynn ubica en dos escenarios y tiempos a sus personajes: Nick, el hombre que se queda en el lugar a ser objeto de sospechas y Amy, la inocente chica de Nueva York que cree que ha encontrado al hombre de su vida. En estos dos ejes, la historia analiza las relaciones humanas y su natural desgaste, rodeado de un negro sentido del humor. Otro análisis interesante que la antes crítica para Entertainment Weekly toca es el poder de los medios de comunicación en la opinión pública y como estos pueden crear héroes y villanos.

Fincher, en el más puro estilo de Zodiac, recrea al matrimonio con la precisión necesaria, dotándolo de un innegable espíritu de veracidad. La forma en como el realizador se desprende de algunas de sus técnicas usuales y adopta un elegante punto minimalista donde fácilmente puede demostrar que menos es más, es uno de los principales atractivos del filme. El principal riesgo que corría la cinta y que se convierte en su principal fortaleza es la interacción que tienen ambas perspectivas de la historia hasta llegar a un punto en común, con una provocadora voz en off en la parte del diario de Amy y acción en tercera persona con la investigación a Dunne, Fincher desenvuelve poco a poco la historia, cautivando e incluso perturbando una vez llegado al clímax de la historia. El resultado final no podría ser el mismo de no ser por la participación de tres usuales colaboradores del realizador; Jeff Cronenweth en la levemente oscura fotografía y la dupla conformada por Trent Reznor y Atticus Ross en la intrigante composición musical, que con un tono un tanto repetitivo ayuda a la ambientación en los diferentes momentos y permite identificar el mood en el que, quien relata, se encuentra.

Con un reparto funcional por todos lados, que incluye a Neil Patrick Harris y Tyler Perry (Si, Doogie Howser y Madea en el punto más alto de su carrera cinematográfica) robando cámara en sus escenas, sobresalen los dos objetos más importantes de la historia: Nick y Amy. Ben Affleck, quien hasta ahora había demostrado tener más talento tras la cámara que frente a ella, cumple con creces en su interpretación de un distraído y lejano marido que regresa al pueblo donde nació y creció para encargarse de su madre enferma, aún sin consultarlo con su esposa. Sin embargo, el verdadero alma de esta película es Rosamund Pike, aquella mujer a la que poco hemos visto y que aquí ocupa la oportunidad para lucirse como una pasiva mujer llena de matices y actitudes poco normales. Que no nos sorprenda si, al igual que con Jesse Eisenberg (The Social Network) o Rooney Mara (The Girl with the Dragon Tattoo), Fincher proyecta a Pike como una estrella y recibe todo tipo de reconocimientos por su Amy; se lo habría merecido.

Si uno se encuentra con Perdida, cosa que muchos harán o ya hicimos con el furor de la película, llegará un punto en el que no puede dejar de leer; con la película pasa algo similar, añorando cada minuto transcurrido en la pantalla. Gone Girl es una de esas experiencias divertidas a las que el espectador se debe de enfrentar cada dos o tres años, también es una de las mejores cintas de la última década y, por si fuera poco, es el perfecto ejemplo de que David Fincher es el cineasta más completo de una generación.

****

Gone Girl
Estados Unidos, 2014
Dir. David Fincher
con Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Tyler Perry
Duración: 145 minutos
Distribuye: 20th Century Fox México

Película nominada al Oscar 2015

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3 comentarios

  1. Excelente reseña, muy bien desmenuzada en cada aspecto.

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  2. Sin duda me encantó esta película y tus reseñas me gustan mucho. Qué bueno que te hice caso y dejé de leer, ahora retomaré la lectura. :) -Nick ;)

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  3. Muy buena reseña sin duda una película que se ve muy prometedora y mas el libro iré a verla en cuanto se pueda además trata de un tema muy fuerte una desaparición y homicidio

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