Crítica - Siempre Alice


Still Alice
Dir. Wash Westmoreland & Richard Glatzer

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

¿De qué estamos hechos los seres humanos?. Lejos de la obvia y correcta respuesta biológica, los seres humanos estamos innegablemente compuestos por nuestros recuerdos, por todo aquello que hemos vivido y que poco a poco nos ha convertido en lo que somos. Como decía el escritor argentino Jorge Luis Borges: "Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos". Pero ¿en qué nos convertimos cuando perdemos eso?, cuando por una o muchas razones perdemos nuestras memorias, lo que nos compone; de eso habla  Siempre Alice (Still Alice, 2014), el cuarto filme de los directores Wash WestmorelandRichard Glatzer, una película que sin ser completamente realista evita caer en el dramatismo, en parte gracias a quien interpreta a su personaje principal.

Después de su cumpleaños cincuenta, la lingüista y profesora en una prestigiosa universidad Alice Howland (Julianne Moore) encuentra ciertas dificultades al hablar durante una conferencia y al perderse mientras corría en su lugar de trabajo. Temiendo tener un tumor, Alice acude al neurólogo quien le informa que tiene un atípico caso de alzhéimer. Con sus capacidades mentales disminuyendo rápidamente, Alice encontrará a su principal apoyo en su esposo (Alec Baldwin) y sus tres hijos (Kristen Stewart, Kate Bosworth y Hunter Parrish), quienes podrían también ser portadores de la enfermedad.

Basada en la novela homónima escrita por Lisa Genova, Siempre Alice bien pudo caer en un bache melodramático del que no se podría haber levantado fácilmente, sin embargo la sencilla película se rescata gracias a la mirada de los realizadores Wash Westmoreland y Richard Glatzer, así como la potente interpretación de Moore. Glatzer, enfermo de ALS, captura con elegancia el sentimiento de pérdida que una persona enferma sufre cada minuto. Con el caso de neurológico de Alice, el realizador explora el deterioro de una persona que después de estar en la cima de sus capacidades, va perdiendo el control hasta el punto de no poder manejarse por si sola.

La decadencia a causa del alzhéimer (y cualquier enfermedad en general) no es algo que pueda ser minimizado por una cámara. Las escenas de dolor personal y que se quiera o no, se transmiten al colectivo que rodea a la persona enferma son tratadas con tacto por los realizadores. Otro elemento que se rescata del filme es su reparto, encabezado por una siempre brillante Julianne Moore. El papel de una mujer radiante destinada a su rápida evaporación física puede ser la oportunidad de una vida o el peor error en una filmografía y con su hábil y cautelosa fuerza interpretativa, Moore hace suyo el papel siendo espléndida en todas las facetas de Alice, incluso en aquellas en las que la inteligente lingüista ya no habita en su cuerpo. Still Alice es la película para Moore y para el resto de su elenco, sorprendiéndonos con una cada vez mejor Kristen Stewart (salir del halo del Crepúsculo le ha hecho bien) y un correcto Alec Baldwin.

Sin profundizar más allá en la trama, Siempre Alice se queda en una zona en la que cualquier drama se le podría equiparar y ahí es donde una gran actriz y una propositiva dirección convierten a la historia en algo digno de verse. Además, siempre es bueno enfrentarse a una de las mejores actrices del cine contemporáneo y más si estamos frente a su consagración. 

***

Still Alice
Estados Unidos, 2014
Dir. Wash Westmoreland & Richard Glatzer
con Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth
Duración: 101 minutos
Distribuye: Diamond Films México

Película nominada al Oscar 2015

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