Crítica - Bajo la Arena


Under Sandet
Dir. Martin Zandvliet

por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToro

Los cinéfilos estamos acostumbrados a ver el horror de la Segunda Guerra Mundial, ya sea en un gran blockbuster que inicia con un brillante desembarco en Normandia (Spielberg ganándose a pecho el Oscar con Rescatando al Soldado Ryan) o en un íntimo y sofocante drama sobre un hombre que busca darle sagrada sepultura al cuerpo de un pequeño (László Nemes destruyendo a Benigni utilizando la crudeza íntima para dejarnos sin habla en El Hijo de Saúl), sin embargo, aún quedan muchas historias por abordar en el cine, algunas un tanto desconocidas o incluso situadas poco después de la guerra, pero necesarias de contar.

Así, quizá como una señal de los tiempos, a la cartelera pre-veraniega mexicana han llegado filmes como Cordero de Dios (Les Innocentes), que narra la vida en un monasterio polaco donde las monjas resultan embarazadas después de ser violadas por las tropas rusas en el otoño de 1949, Un Saco de Canicas (Un Sac de Biles), un conmovedor biopic basado en la travesía emprendida por dos hermanos judíos que huyen de París durante la ocupación alemana y ahora Bajo la Arena (Under Sandet, 2016), una sorpresiva película danesa sobre un oscuro periodo de la posguerra.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de jóvenes soldados alemanes, recientemente reclutados por el ejército nazi, son apresados y obligados a desactivar y recolectar todas las minas que el ejército teutón desplegó a lo largo de la costa occidental danesa. Vigilados por el Sargento danés Carl Rasmussen (Roland Moller), los jóvenes tendrán que aprender su entrenamiento, desactivar las minas colocadas cerca de la casa y granja de madre soltera y sobrevivir para poder ir finalmente a casa.

En su tercer largometraje. el director Martin Zandvliet se olvida de los uniformes y plantea una historia apolítica, donde ambos bandos, vencedores y vencidos, se encuentran en un momento aún más hostil que en el que se desarrollaba la guerra. Narrativamente, la historia funciona desde su punto principal, el argumento muestra el choque ético de un país que, violando la Convención de Ginebra, pone a adolescentes a arriesgar su vida, y en algunos casos explotarse, como medida de justicia y venganza; la primera escena, en la que se ve al grupo de jóvenes siendo llevados a los campos de entrenamiento antiminas, explica más de la conducta humana que muchas historias del celuloide.

Guiada con destreza por Zandvliet con ayuda de la cámara de Camilla Hjelm y la edición de Per Sandholt y Molly Marlene Stensgaard, la película se mantiene aún cuando se vuelve un poco convencional, desarrollando la eterna historia en la que el guardia malo, bien llevado por Roland Moller, se da cuenta de la situación y comienza a preocuparse por sus subordinados, repasando las historias de un par de ellos, con énfasis en un par de hermanos que lo han perdido todo y su repentino líder, interpretado por un brillante y prometedor Louis Hoffmann. Es en ese momento de humanidad, en el que previsiblemente la guerra y el terror provocado por ella quedan de momento a un lado, cuando la película adquiere otro enfoque destacable, el de la sanación después del horror.

Cabe mencionar que a pesar de no ser como tal una cinta bélica, de hecho al final de los créditos Bajo la Arena resulta ser una eficaz película antibélica, el filme está lleno de momentos de tensión manejados con increíble soltura a lo largo de sus cien minutos de duración; las explosiones (con un sutil toque de violencia) están terriblemente aseguradas, pero es el drama de estar condenados a una muerte segura sin siquiera haber empezado a vivir la vida, lo que resulta realmente explosivo.

Interesante y cautivadora, Under Sandet se queda en el espectador gracias a su cruel testimonio de lo que hace la guerra en las personas. Quizá es por eso que proyectos como este, nominado al Oscar a Mejor Película Extranjera en la edición de este año, se hacen y llegan a todos los rincones de este mundo, convirtiéndose en un recordatorio de lo que fuimos y a lo que no podemos volver.

***+

Under Sandet
Dinamarca, 2016
Dir. Martin Zandvliet
con Roland Moller, Louis Hofmann, Mikkel Boe Folsgaard, Laura Bo
Duración: 100 minutos
Distribuye: Alameda Films

Película programada en la 62 Muestra Internacional de Cine (Cineteca Nacional)

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